Salento y Valle del Cocora, lugares imprescindibles en el eje cafetero colombiano

Dejamos las capitales colombianas para buscar el abrigo y descanso en las zonas rurales. Por suerte, en el vasto relieve de este país, hay lugares más que se sobra para cumplir, e incluso superar, las expectativas más exigentes. Técnicamente desde la capital, caminando hacia el sur, se pueden alcanzar parajes hermosos por el oeste o por el este; el Eje Cafetero, Valle del Cocora o el Parque de los Nevados, por un lado, o Neiva y el Desierto de Tatacoa, al otro. Nos decantamos por la zona de producción del café y pusimos rumbo a Salento. Para llegar hasta aquí hay que viajar primero hasta Armenia (una de las capitales de este área junto a Manizales y Pereira. 7 horas, 40.000 pesos colombianos, 15 euros, diurnos o nocturnos). Desde ahí un mini bus o buseta te lleva en menos de una hora a Salento (3.800 pesos colombianos, 1,4 euros).

Salento

 

Salento

Salento, un municipio del departamento de Quindío es, definitivamente, un pueblo que enamora. Llegamos poco antes de las seis de la mañana, cuando empezaban a iluminar los primeros rayos del sol. El camino, por el valle, ya nos despertó con alegría. Casi todos dormían y la plaza principal, que a una hora decente se llena de visitantes, estaba sola para nosotros. Íbamos cargados  y con mochila a cuesta, os podemos asegurar, se ve todavía mejor.

Así que caminamos al que iba a ser nuestro hogar por estos días, The Plantation house. Sin lugar a duda, el mejor alojamiento en toda la zona. Cristina y Tim, una pareja colombiana – inglesa, ofrecen una vibración “bacán”, como dicen por aquí, además de unas instalaciones sencillas pero muy cómodas (una de las mejores camas que hemos probado), una agradable cocina con chimenea incluida y el precio más barato sin competencia. Veníamos para una noche y estuvimos tres…

Salento

Descansamos, nos relajamos, leímos, nos ordenamos. Y para el día siguiente, disfrutamos. A sólo 10 kilómetros del pueblo está la puerta de entrada al Valle del Cocora (hay unos jeep que salen desde la plaza del pueblo a las 07.30, 09.30, 11.30, 16 y de vuelta a las 08.30, 12.30, 15, 17 por 3.400 pesos colombianos, 1,3 euros).

Salento

Desde este punto, zona de amortiguamiento del Parque Nacional de los Nevados, hay varias posibilidades para caminar. Lo normal es subir hasta la estación de Acaime, a unas dos horas. También hay otra opción que desde hace un tiempo ofrecen varios dueños de caballos, es una cabalgata o paseo hasta distintos puntos del valle (Telf. 00507 314 74 59 358).

Salento

Llevábamos varios días con las ganas de montar en caballo y nos se nos ocurría mejor paisaje que éste para hacerlo. Con Sevillano, el de José Pablo, y Recuca, de María José, fuimos subiendo a la vieja usanza mientras galopábamos por ríos y contemplábamos un paisaje de ensueño. Aunque es cierto que con el caballo, María José estuvo más tiempo preocupada de que no saliera trotando montaña arriba que de lo que le rodeaba. Fue muy divertido, a pesar de todo.

Salento

Una vez arriba existe la posibilidad de entrar en la caseta de la finca Acaime (4.000 pesos colombianos, 1,5 euros) para ver colibrís pero lo cierto es que por el camino también se encuentran entre los árboles. Después de este punto llega lo más bonito. Subida de un kilómetro a la Finca La Montaña (es un recorrido circular) y bajada por el Valle para admirar una pequeña Suiza en Colombia pero con palmeras en este caso. Sí, como leen. Palmas de cera, el árbol nacional de Colombia, y una especie tan bonita como extraña.

Salento

Tras el descanso del guerrero y la rica cena que nos preparamos a base de trucha salentina y ensalada (podéis encontrar la trucha congelada a muy buen precio en el supermercado del pueblo), dormimos como niños. A la mañana siguiente nos esperaba un tour por la plantación de café que tienen los propietarios de The Plantation House.



El café en Colombia es un negocio, una cultura y casi una religión. A pesar de que ahora otros países, como Brasil o Vietnam, los han desbancado de los primeros puestos en producción, la calidad de su grano sigue siendo de los mejores del mundo. Al alimón entre Tim, de una forma más académica, y Andrés, encargado de la finca, de forma más tradicional y sobre el terreno, nos empapamos durante tres horas de la historia, tipos, formas de cultivos y todo lo que tiene que ver con el café. Para cerrar el paseo, nos prepararon una taza de café al estilo tradicional, con tostado y molido manual como cuando nuestras abuelas. No somos cafeteros y desde que llegamos a Medellín no hemos parado de tomarlo… por algo será.

 

El último día en Salento, después de tanto disfrute, era para trabajar. Pusimos nuestro cuartel general en un rincón español, el Restaurante La Eliana. Además de la mejor conexión de Internet, tiene la mejor cocina del pueblo y a un precio super competitivo por el servicio y productos que ofrecen. Es de Jesús, un madrileño que decidió mandar todo “atomarpormundo” a pesar de ser un trabajador de éxito en una multinacional inglesa con un buen sueldo, pero poca calidad de vida. Él hizo hace unos años algo que ahora está de moda, el downshifting o reducción de marcha. Se trata de una tendencia que, cada vez comparte más gente, consistente en que las personas optan por vidas más sencillas para disfrutar de los valores más básicos (tranquilidad, vida en familia, no estrés, etc). O lo que es lo mismo, trabajar menos para vivir más.

Salento

Cali

Con esos valores positivos remarcados y un encargo: llevar los mejores brownies del mundo (según cuentan), que hace un prestigioso chef instalado en Salento, desde su negocio Brunch al Hostel Iguana de Cali, nos despedimos de esta tierra. Con los dulces en la maleta llegamos a la capital mundial de la salsa, Cali.

Allí nos esperaba Urs, el dueño de este hostel, uno de los pioneros de este tipo de alojamientos en Colombia. Con una amabilidad solo propia del que nace en Suiza y crece en Colombia, nos abrió las puertas de su casa. Teníamos apalabrada un sofá en la casa de un couchsurfer, pero con una llamada, Juan Carlos, que así se llama, entendió rápido nuestro flechazo por este backpacker hostel de la ciudad. Dejamos la maleta y paseamos por la tercera ciudad más grande del país. Tiene espacios bonitos (como la zona peatonal junto a la ermita o el colonial barrio, y muy andaluz, de San Antonio) pero, sobre todo, su atractivo es la salsa. En cada esquina se vive, se palma, se goza.

Popayán

Antes de seguir nuestro camino con una parada técnica en Quito, hicimos un break en Popayán, la capital del departamento del Cauca, una de las ciudades más antiguas y mejores conservadas de Colombia.

El recibimiento al municipio no fue otro que un gran despliegue de militares y policías secretas en una de las calles principales. Aquella situación muy normal no era. Y es que justo al instante que nosotros llegábamos cargados con nuestras mochilas  también lo hacía el Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, ese que ven de rojo, para inaugurar el Centro de Convenciones. Casualidades de la vida…

Salento

En Popayán estuvimos sólo una tarde pero lo suficiente para empaparnos de un pueblo blanco, como los de nuestra Andalucía, que ofrece fiestas de envergadura para todos los gustos, desde su Semana Santa, declarada Obra Maestra Inmaterial por la UNESCO, o los carnavales de Pubenza. Después de estos día inolvidables por Colombia, como dicen por aquí, os aseguramos que lo único peligroso es quedarse 🙂

Salento

 


Gastos

Día 8: transporte 7.600 pesos colombianos (2,8 euros) + alojamiento 38.000 pesos colombianos (14,4 euros) + comida 9.000 pesos colombianos (3,4 euros) + supermercado 22.000 pesos colombianos (8,3 euros). Total: 76.600 pesos colombianos (29 euros)

Día 9: transporte 6.800 pesos colombianos (2,6 euros) + paseo a caballo 55.000 pesos colombianos (20 euros) + alojamiento 50.000 pesos colombianos (19 euros) + helados 4.000 pesos colombianos (1,5 euros). Total: 122.600 pesos colombianos (46,5 euros)

Día 10: comidas 20.000 pesos colombianos (7,6 euros) + alojamiento 50.000 pesos colombianos (19 euros). Total: 70.000 pesos colombianos (26,5 euros)

Día 11: transporte urbano 7.600 pesos colombianos (2,8 euros) + snack 4.000 pesos colombianos (1,5 euros) + transporte interurbano 34.000 pesos colombianos (12,8 euros) + almuerzo 13.000 pesos colombianos (5 euros) + supermercado 3.100 pesos colombianos (1,1 euros) + alojamiento 25.000 pesos colombianos (9,5 euros) + varios 6.500 pesos colombianos (2,4 euros). Total: 76.200 pesos colombianos (28,8 euros)


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