Valparaíso, historias de ida y vuelta

Huele fuerte a mar. Hay trasiego de gente. La escala de grises se mezcla con el color, por eso está ciudad porteña es diferente. Valparaíso, a una hora y media de la capital, es única. En su corazón, junto al mar, en Caleta Portales, vamos a pasar un par de días. Por la compañía, la data promete.

Valparaíso
Valparaíso

A nuestros anfitriones, Ele y María José, los conocimos en Sevilla. La suya es una historia de las que hay que aprender. Con sólo 19 años decidieron dejar atrás su juventud en Chile, acuciado de problemas en esa época, y labrarse un porvenir en España. Su experiencia, la de dos extranjeros buscándose la vida en los años de bonanza del país, es la misma que la de miles de inmigrantes.

Ellos crecieron entre buena gente que les brindó una magnífica acogida. Como el que más de los españoles trabajaron fuerte y pagaron sus impuestos, disfrutaron de cervezas fresquitas entre nuevos amigos, añoraron a su familia en la distancia y sintieron que querían vivir aquí. Este viaje de ida tuvo que tornarse en una vuelta a Chile por las obligaciones de la crisis que ya sabemos. No querían, como otros millones de españoles, dejar su país; pero lo tuvieron que hacer.

Ahora las cosas han cambiado. Los de allá se vienen acá. Algunos de los que se han marchado, incluso, se mancharon la boca despotricando de los inmigrantes, de “los sudacas de mierda”. Pensarán, de forma desfasada, que hay fronteras, personas de distinta clase. Hoy en día son ellos los inmigrantes. Son viajes de ida y vuelta en una misma patria sin banderas.

 Valparaíso

El trabajo nunca fue en balde y a su vuelta Ele montó el que en sólo un año se ha convertido en uno de los locales más visitados en la ciudad, el Restaurante Arte y Salero . Y María José trabaja en el SPA de uno de los hoteles más prestigiosos de la zona. Precisamente en el bar nos dieron la bienvenida. Con una carta española y chilena, entre montaditos, croquetas de pringá, empanadas y salmorejo, nos dimos el primer abrazo.

 Valparaíso
 



Era la hora de comer. Todavía falta un buen ingrediente para que la mesa estuviera completa. Desde Santiago llegó Eduard Traveria, un muy buen amigo, y periodista, al que también han echado de España. Junto a Adri al que vimos en Ecuador, y José Pablo, forman un triángulo viajero indestructible. Igual se ven en Salamanca que en Chile… Ahora busca suerte en este país como otros muchos compatriotas (la encontrará rápido). A él, un tipo valiente y talentoso, le debemos mucho de este viaje. Hace más de un año emprendió su vuelta al mundo, como él dice, la experiencia de su vida. Nada más saber que teníamos nuestra decisión tomada para hacer lo mismo, tomó un vuelo de Palma de Mallorca, que era donde entonces vivía, y se plantó al día siguiente en Sevilla para darnos la mejor master class que puede escucharse, como viajar un año por el planeta y no morir en el intento.

 
Valparaíso
 
Con Ele atento al trabajo y con Edu en la mesa, comenzamos a planificar nuestra estadía en Valparaíso. La tarde la dejamos para pasear por los cerros, para subir en el ascensor Concepción, el primero de la ciudad, y cenar, ya con María José con nosotros, en uno de los bares con mejores vistas de la ciudad, (no es low cost) El Fauna. Para la mañana siguiente, después de brindar por casi todo lo posible, dejamos el resto de la visita turística. El imprescindible viaje en el tiempo dentro de la casa de Pablo Neruda, La Sebastiana, el paseo por el Museo a Cielo Abierto repleto de mosaicos y un paseo por el centro. Y para almorzar, algo muy porteño, un bar en Caleta Portales en el que te comes una merluza recién pescada frente a los pescadores que la acaban de pescar. Ya que estábamos allí, aprovechamos el espectáculo de ver a los leones marinos devorar los restos de los deshechos de la limpieza de los pescados. Documentales en vivo y en directo.
 Valparaíso
 
Valparaíso
  Valparaíso
 
Valparaíso

La tarde nos la reservamos para estar en casa. Un cafelito, una serie en la tele, mucha charla y una parrillada para cenar. También lo necesitábamos. Y para la marcha, un sentimiento de vacío. Fueron bonitos estos días en esta hermosa ciudad. Dejábamos allí a dos chilenos enamorados de Andalucía luchando por Chile para volver, a algún día a la que también fue su tierra. Gracias por todo. Nos veremos pronto por Sevilla, o por Valparaíso, en estos días inciertos nunca se sabe.


 
Gastos
 
Día 9: bus local 660 chilenos (0,80 euros) + cafetería 9.000 chilenos (11.6 euros) + cena 28.000 chilenos (36 euros). Total: 35.660 chilenos (48,5 euros).
 
Día 10: entrada museo 1.500 chilenos (1,9 euros) + transporte 1.200 chilenos (1,5 euros). Total: 2.700 chilenos (3,4 euros).
 

 –> Aquí puedes encontrar vuelos baratos a Chile.

–> Aquí puedes encontrar diferentes alojamientos en Chile.

–> Si quieres recorrer el país, puedes alquilar un coche aquí. 

–> Aquí puedes contratar un seguro de viajes para viajar seguro.


Código Ética. “Algunos de los enlaces en este artículo incluyen enlaces de afiliados. Esto significa que si realizas la compra de un producto siguiendo ese enlace, nosotros recibiremos una comisión. El uso de este enlace no incrementa el precio final para el consumidor. Gracias a este sistema, nos ayudas a seguir adelante con el mantenimiento del blog”.


Comparte con tus amigos....Share on FacebookShare on Google+Email this to someonePin on PinterestTweet about this on TwitterShare on LinkedInPrint this page
1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (Sin valoraciones)
Cargando…

Un comentario en “Valparaíso, historias de ida y vuelta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>