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Desierto de Atacama, la magia que la temporada alta destrozó

Actualización: 29 marzo, 2020

Volvemos atrás en la narración de nuestra aventura por alrededor del mundo para, de forma cronológica, contar todo nuestro paso por Chile. Es por ello por lo que retrocedemos y nos situamos en el norte de Chile para arrancar el viaje a Chile que nos ha hecho recorrer buena parte de los casi 4.000 kilómetros que separan sus dos lugares más alejados (en territorio continental), con idas y venidas al país vecino, Argentina. De toda la zona, la más fascinante es, sin duda, el Desierto de Atacama, el desierto más árido del mundo.

Para llegar a Atacama desde Chile lo mejor es tomar un vuelo hasta el aeródromo de Calama (vuelan LAN y Sky). La otra opción desde Santiago de Chile es volar a Antofagasta o, algo peor, coger un autobús que llegará horas después. Poco más de una hora separa al viajero desde su aterrizaje hasta el oasis en el desierto, San Pedro de Atacama. Por su parte, para ir a Atacama desde Bolivia, como hicimos nosotros, la propia excursión al Salar de Uyuni suele incluir el transfer hasta este pueblo (algunas veces hay que negociarlo).

JP estaba contento. Volvía a Chile, un país que visitó en 2011 con sólo billete de ida. Después de una buena temporada trabajando en la televisión municipal de Sevilla, con el cambio de Gobierno y la fea costumbre de cambiar de periodistas como si fueran políticos, decidió pillar la maleta y buscarse la vida. Y cómo son las cosas…, al mes, lo llamaron para cumplir un sueño, ser reportero del programa «Andaluces por el Mundo» en Canal Sur (Andalucía, España). Ahora, años después, volvía a la que un día fue su casa.

Hay que reconocer que los primeros pasos en el país chileno no fueron del todo afortunados para nosotros. Llegamos pachuchos de la barriga de Bolivia y, sobre todo, en temporada altísima (febrero). La magia de este lugar y su entorno fue pisoteada por los abusivos precios de los alojamientos y las excursiones de las agencias de viajes. Teníamos previsto una estadía de varias noches pero cambiamos sobre la marcha. Atrás quedan los maravillosos días que vivió JP en este lugar una vez y que rescatamos de su blog personal Gente Viajera para que no quede suelto éste relato.

San Pedro de Atacama

San Pedro de Atacama

San Pedro de Atacama, el mayor núcleo de población de la zona y punto de partida del turismo para el desierto, acoge en su día a día a 2.500 habitantes, que en su mayoría se dedican al sector terciario.

No es un buen lugar para vivir, a pesar del eterno sol (el 90 por ciento del año no se ve una nube), ya que las condiciones atmosféricas son muy duras (además del sempiterno polvo, la oscilación térmica es brutal). Pero los atractivos turísticos del desierto de Atacama hacen de este poblado un lugar imprescindible para visitar. Nos alojamos en la calle principal, Caracoles, en el humilde pero limpísimo Hostal Puritama, que regenta Nancy. En la misma calle se pueden encontrar todas las respuestas a las excursiones, que bien estructuradas, ofrecen las decenas de agencias de viajes que se amontonan en esta arteria.

Laguna Cejar

En esencia, los tours más solicitados son los Geysers del Taito, la laguna Chaxa y las lagunas Altiplánicas con el Salar de Atacama, el Valle de la Luna y el Valle de la Muerte. Aparte ofrecen visitas a las Termas de Puritama, a las Lagunas Cejar y subida a los volcanes, como el volcán Láscar o el Cerro Toco. También se propone la visita a Pukará de Quitor de San Pedro de Atacama, un paseo por las aldea de Tulor, Toconao y Socaire, o la realización de algún tour astronómico en el desierto de Atacama, uno de los mejores lugares del mundo para la observación astronómica.

Nosotros para empezar progresivamente, elegimos un baño salado en esta última laguna. En medio del Salar de Atacama, en un lindo entorno, la magia del color de sus aguas, invitan a un baño distinto, la alta concentración de sal y litio hace que posea un nivel de flotación superior similar al del Mar Muerto. Todo es posible en esta laguna, incluso leer un periódico mientras te bañas plácidamente.

Desierto de Atacama

Los Géiseres del Taito

La excursión que elegimos para el día siguiente, técnicamente no puede decirse que sea agradable, aunque sí extremadamente bella. Los Géiseres del Taito, a casi 100 kilómetros de San Pedro (2 horas y media) es un campo geotérmico de origen volcánico que da lugar a chorros de agua y vapor que brotan desde el interior de la tierra. El espectáculo natural tiene su apoteosis al amanecer y para ello, por tanto, hay que empezar la excursión a las 4 de la madrugada.

Geiser desierto de Atacama

La temperatura tampoco es ideal, – 10 ºC marcaba el termómetro en la entrada del parque natural (5.000 pesos chilenos la entrada general y 2.500 para estudiantes). Y la altura es el otro handicap, 4.320 metros en su punto más alto, y no fue el caso, pero si la puna (término que aquí se emplea para referirse al mal de altura) dice de aparecerse, a resguardarse.

Además del agua, la guía de viaje y todos los útiles necesarios, no hay que olvidar la toalla y el bañador. No nos hemos vuelto locos. A pesar del frío, en particular a la hora que me metí el termómetro marcaba – 5 ºC, la sensación del helado ambiente en comparación la cálida agua de la terma, hacen que sin pensárselo dos veces haya que hacer este particular esfuerzo.

Desierto de Atacama

A 90 kilómetros de San Pedro y a más de 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar están Miscanti y Miñique. Ambas son alimentadas por fuentes de agua que vienen desde la superficie de la tierra. En su interior se reflejan la cordillera de los Andes nevadas. La majestuosidad máxima se alcanza en este punto, en el que se unen las dos lagunas.

Antes de llegar hasta aquí, también en parte de la Reserva Nacional de los Flamencos, hay que pasar por la Laguna Chaxa. A primera hora, cuando el frío todavía cala los huesos, los flamencos buscan los primeros rayos de luz para encontrar su alimento. Con la paz del entorno y la belleza de estos animales, se alcanza una serena calma.

Los Lagos

Para recuperar fuerzas, nos tomamos una tradicional patasca que nos sirvió Carmen en su restaurante Las Delicias de Carmen, uno de los mejores de San Pedro de Atacama y con buenos precios.

Por la tarde, con el potaje de maíz todavía casi en el paladar, tocaba ir a Marte. El Valle de la Luna lo es. Es como ser un territorio extranjero en la propia Tierra. Está formado a lo largo de milenios por la erosión fluvial y eólica, las que han tallado formaciones rocosas y su suelo en formas tales como: crestas con puntas, hondonadas, montículos y muy poca flora y fauna. Un lugar que por algo fue declarado Santuario de la Naturaleza en 1982; porque es único, casi milagroso a los ojos de un ser humano de los habituales que viven en este planeta. No te olvides de visitar su mirador, la piedra del Coyote.

Desierto de Atacama

¿Qué te ha parecido nuestro artículo sobre el Desierto de Atacama? ¿Alguna duda? ¿Incluirías algo más para este viaje? ¡Cuéntanos! Estamos deseando leer tus consultas, propuestas y experiencias. ¡Deja tu comentario más abajo!


Gastos de viaje en Atacama (precios 2014)

  • Día 1: Alojamiento económico Hotel Las Kañas 25.000 chilenos (33,4 euros) + comida 6.500 chilenos (8,6 euros) + supermercado 3.500 chilenos (4,6 euros). Total: 40.000 chilenos (53 euros)

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1 comentario en “Desierto de Atacama, la magia que la temporada alta destrozó”

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