Hossegor, la capital francesa del surf

Para que nos entendamos lo que es Tarifa para los españoles es Hossegor para los franceses. Este pueblo situado en el departamento de Las Landas, al suroeste del país, gira en torno a las olas. Sus playas, enormes extensiones de arena fina y preciosos paisajes, son la meca para los amantes del surf. Si no tienes ni idea de este deporte, no hay problemas, hay buenas escuelas a cada esquina. Si no es tu actividad favorita, tampoco pasa nada. Aquí hay planes para todos.

Aterrizamos en el aeropuerto de Biarritz, a 40 minutos de Hossegor en coche. Sin duda es la opción más cómoda, pero no la más barata. Desde Madrid solo vuela Air Nostrum y no son precisamente vuelos baratos. A este pueblo, cercano a la frontera con España, también se puede acceder desde los aeropuertos de San Sebastián (a 1 hora) o desde el de Bilbao (a 2 horas). Aquí puedes mirar las mejores ofertas para volar hasta esta localidad francesa.

Hossegor

La arquitectura de este peculiar pueblo hace que por momentos, cuando íbamos acercándonos al centro de Hossegor, estuviéramos en el País Vasco. En parte lo estábamos, al menos en el conocido como País Vasco francés. Sus calles más céntricas parecen otra cosa. Recuerdan a alguna ciudad costera americana con casas y edificios bajos, una urbanización ordenada y todo el mundo paseando relajadamente en chanclas y bañador. La playa, sin embargo, parece puro Atlántico. Agua fresca, olas bravas y muchos kilómetros por delante de costa para disfrutarla.

Hemos venido hasta aquí para la inauguración del primer hotel en el mundo de una nueva cadena Jo&Joe. Desde que recibimos la invitación, nos enamoró el novedoso concepto con el que se ha creado esta marca que pertenece al Grupo Accor (Mercure, Ibis, Novotel). Ya no hablamos de alojamiento, sino de una Open House (casa abierta) en la que los viajeros y los locales pueden compartir experiencias, en la que los espacios son modulables, todo es flexible, los trabajadores son un equipo que se divierte para conquistar al cliente… No es un hotel, no es un hostel, no es un albergue, es una magnífica mezcla de lo mejor de todo.

Hossegor

Las habitaciones, privadas o cuartos compartidos, son todas diferentes. En nuestro caso compartimos la 101, un cuarto para 6 personas. En mi caso, el más afortunado, me tocó la cama familiar. Además de tres literas, con todo lujo de detalle. Como algo novedoso han incluido una cama doble para las familias. Junto a la amplitud, es casi una cama redonda, tiene persiana para tener intimidad completa, enchufes y conexión usb, luz personal y, ¡tachán…! Un proyector privado para proyectar los vídeos y películas que quieras en tu cama.

Hossegor

Es obvio decir que descansé como un niño chico. Exactamente lo que necesitaba para el día que se venía. Por la mañana surf y por la tarde fat bike. Era inevitable aprender a cabalgar sobre las olas antes de irnos de Hossegor. Uno de las mejores escuelas de la zona es Hossegor Surf Club. Con ellos intentamos defendernos en el agua. Las olas eran de las grandes, de las que dan respeto. Primero probamos solo con nuestro cuerpo. Realmente es divertidísimo. Viajé mentalmente a mis veranos en la playa del Buzo en El Puerto (Cádiz) en la que cogíamos las olas a pecho descubierto, sin tabla y a lo loco. Después ya probamos con la tabla. Una de verdad, de Quiksilver, las mismas que vimos hacer el día antes en Euroglass, uno de los talleres más importantes del mundo. Parecíamos profesionales. Y, lo conseguimos. Nos pusimos de pie, al menos unos segundos para la foto.

Hossegor

Antes de seguir con las actividades por la tarde, hicimos una pausa al más puro estilo francés. Junto al lago salado que también da fama a esta localidad de Las Landas, compartimos, con otros amigos blogueros internacionales, un pic nic. Nos lo preparó, con mucho gustó, un quiosco cercano, Le Mago Tree. Ensalada de quinoa y flores, fruta fresca y buena compañía: Charlotte (Miss Charlhomes en IG), The Storyteller (The Story teller en IG), Sergio Parra (Diario del viajero), Patri (La Cosmopolilla), Stephanie (SGTurningpointblog) y Kerstin (Miss Gateway en IG). 

En grupo también hicimos una de las actividades recomendadas para hacer en Hossegor, montar en fat bike (con Buke bike). Este tipo de bicicleta, como las de montaña pero con ruedas gigantes, son las que se usan para los recorridos fuera de pista o caminos. Además, en este caso, tenían ayuda extra, eran eléctricas con un pequeño motor. Os podéis imaginar el gustazo de recorrer una localidad costera, entre el lago, la playa y sus zonas verdes, montados en estas máquinas.

Hossegor

Solo faltaba aprovechar el final de la tarde, unos pocos minutos antes de que cerraran las tiendas. Las chicas en la tienda de Roxy y yo, el único chico, en la de Quiksilver. Aquí están las oficinas centrales en todo el mundo y sus productos son el mejor recuerdo material que uno puede llevarse de Hossegor. El día no daba para más. Lo habíamos apurado al máximo. En Hossegor se da una circunstancia que se repite en otros pueblos con un denominador común, la gente viene a disfrutar. Lo habíamos dado todo pero, estando aquí era complicado irse a la cama. La Open House Jo&Joe nos había preparado una fiesta. Concierto de Justine Mauvin, surfista profesional y cantante. Había comida, también bebida sin límite. Y champagne para brindar. ¿Quién se va a la cama, aunque esté reventado, con estos alicientes?



Y así nos fue al día siguiente. Tocaba paddle surf. Por suerte, en el lago salado de Hossegor que bañan las aguas del Atlántico y en donde no llegan las olas. Nos costó arrancar un buen rato. Como a cámara lenta, fuimos entrando en el agua poco a poco. Había probado este deporte en aguas agitadas, pero no sobre una lámina de agua que era un plato. Fue un gustazo. Disfrutar de la naturaleza en estado puro, en contacto directo con ella.

Hossegor

Mientras que nos quitábamos el neopreno, aún con el regusto del buen sabor de la fiesta del día anterior y una temperatura de primavera, me paré a pensar en los días vividos en Hossegor y en el Jo&Joe. Fueron disfrutones, como nos gustan a nosotros. De vivir la vida intensamente, de estar cerca de la naturaleza para sentirla, de compartir momentos y experiencias. De ser feliz.


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2 comments on “Hossegor, la capital francesa del surf

  • Es increíble lo que pueden parecerse Tarifa y Hossegor con el denominador común del surf como telón de fondo.

    El post es una delicia y muy completo, enhorabuena.

    ¡Saludos!

    Reply

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