Nuestra ciudad de vacaciones, El Puerto de Santa María

¿Cuántos colores puede tener una ciudad?, ¿cuántos colores existen? La respuesta está en la luz. Con poca irradiación solo se ve en blanco y negro. Cuando la luminosidad aumenta, la gama cromática se multiplica. Hay ciudades oscuras, otras grises y las más afortunadas son multicolor. El Puerto de Santa María, en Cádiz, tiene una luz que sonríe. Unos tonos que ofrecen una paleta infinita de colores para el visitante. ¿Quieres saber por qué El Puerto es nuestra ciudad de vacaciones? Te lo vamos a contar con este post en el que los amigos de Weekendesk están buscando el destino perfecto para este verano en España con el concurso #Summerinmycity.

El Puerto de Santa María

El Puerto de Santa María es la ciudad natal de JP. Intentaremos ser objetivos con ella, pero las raíces van a hacer seguro que, en algunas ocasiones, como buenos gaditanos, exageremos. La mayor de las veces, no hay duda, nos quedaremos corto para describir un lugar diferente en el que el tiempo se para y las manecillas del reloj van más despacio.

Color azul. Sus playas

Esta ciudad costera situada a sólo 8 kilómetros en barco de la capital, Cádiz, son sus playas. El azul atlántico, profundo y magnético, hipnotiza a todos los que pasean por su costa. El azul del mar, sobre todo los días de levante en calma, cuando el agua parece un plato, se mezcla con el azul del cielo, claro y de película, que unen cielo y tierra en este punto de la Bahía de Cádiz.

Este color azul se repite durante toda la línea costera (de este a oeste): comienza en la Playa de Los Toruño, inmensa y virgen a partes iguales; ésta se une con la de Valdelagrana, familiar y con todos los servicios para no echar de menos nada; La Puntilla, la siguiente después del paréntesis que marca el Río Guadalete, es la playa urbana de la ciudad; junto a ella, rodeada de pinares, está la Playa del Aculadero; Puerto Sherry, el puerto deportivo; vuelve a marcar una pausa antes de llegar a La Muralla, una coqueta playa en la que hay familias, grupos de amigos o pareja disfrutando a cualquier hora; La Calita es una pequeña cala entre una pequeña zona de acantilados bajo con mucho encanto; tras ella se abre a la inmensidad la Playa de Santa Catalina, enorme, que con diferentes nombres llega hasta la Base Naval de Rota.

El Puerto de Santa María

Por zonas empieza en El Buzo, en donde se puede disfrutar del marisqueo en las rocas, de un cartucho de camarones sobre la arena o del surf con sus olas; en la Playa del Cangrejo Rojo, la primera que visitaron los extranjeros, además de hermosa playa, a tu espalda tendrás una zona verde repleta de matorrales y pinos; Las Redes es la que sigue, familiar a ratos, juvenil a otros; El Ancla, con acceso mediante una escalera larga, es una de las que mantiene su estado natural intocable, nuestra preferida; y por último El Manantial y Fuentebravia, en donde lo mejor es ver el atardecer en el chiringuito TK3.

El Puerto de Santa María

Color amarillo. Sus monumentos

Los monumentos de El Puerto, a la que se le conoce como la ‘Ciudad de los Cien Palacios‘, salpican de un color amarillo muy particular el casco histórico. La piedra arenisca, obtenida de las Canteras de la Sierra de San Cristóbal, la misma de dónde salió el material para construir la Catedral de Sevilla, marcan la tonalidad de los edificios portuenses más singulares.

El Puerto de Santa María

De este color es el monumento más representativo e importante de El Puerto, su Castillo de San Marcos (martes visita gratuita). Sus torres y almenas, construidas sobre la planta de una antigua mezquita, acogieron al Rey Alfonso X El Sabio en la época de esplendor de la antigua villa. La Iglesia Mayor (visitas gratuitas de 10 a 13 y de 18 a 20 de lunes a viernes), otro edificio construido con piedra arenisca, es otra de las visitas imprescindibles. Fue construida en el siglo XV, en el tiempo de apogeo constructivo, que coincide con el gobierno por parte de los Duques de Medinaceli. En su interior no puedes perderte uno de sus mayores tesoros, el retablo de plata elaborado por  José Medina, un platero mexicano en el siglo SXVII.

El Puerto de Santa María

El mismo tono de la paleta de colores siguen los palacios y casas – palacios de los cargadores a Indias repartidas por la ciudad y que fueron construidos al calor del comercio con América después del descubrimiento de Cristóbal Colón. Para ver estas maravillas arquitectónicas en su máximo apogeo puedes visitar el Palacio de Aranibar (Oficina Turismo, abierto de 09.00 a 14h, gratuito) o la Casa de Los Leones, reconvertido en hotel.

Color albero. Su plaza toros

El color albero es muy nuestro, muy de Andalucía. Durante mucho tiempo se usó como pigmento a la cal para obtener un color blanco roto en las fachadas. Pero, por encima de todo, el albero es el color de las ferias y las plazas de toros de nuestra tierra.

Ese color que guarda sentimientos y vivencias encontradas se hace enorme en la Real Plaza de Toros de El Puerto, con el ruedo (de color albero) más grande del mundo. Decía Joselito que “quién no ha visto toros en El Puerto no sabe lo que es un día de toros”. Por su plaza centenaria han pasado las figuras más importantes de la tauromaquia que sigue volviendo puntual para la temporada veraniega. Sea aficionado o no, el edificio, de una belleza y majestuosidad impresionante, merece la pena ser visitado (visitas de lunes a domingo en horario de mañana y tarde).

El Puerto de Santa María

Color dorado. Sus vinos

El color dorado del fino, el vino por excelencia de El Puerto, da color y olor a sus calles, bodegas y bares. Este caldo de la denominación de origen Jerez-Xerez-Sherry sólo se elabora en El Puerto y en Jerez. Hay cosas que no ponen las guías pero que son experiencias sublimes. Una de ellas, antes de probar esta generosa bebida, es caminar con los ojos cerrados por las Siete Esquinas, una confluencia de cascos bodegueros que desprenden un perfume que sucumbe a cualquier persona con sensibilidad.

El Puerto de Santa María

Para apreciar de cerca el color dorado del vino, que se obtiene después de envejecer el mosto en las botas, hay varias opciones. La primera es visitar una bodega. La más señera y preparada para las visitas en Osborne (sí, la mítica silueta de toro es propiedad de esta marca y obra de un artista local, Manolo Prieto). En esta bodega se puede hacer una visita guiada (mañana y tarde con reserva, 14 €). La otra opción es perderse por algunas de las tascas y bares más tradicionales y catar, copa en mano, los colores y sabores de esta bebida con memoria histórica. Algunos lugares míticos son: Taberna Obregón (Calle Zarza, 51), Las Siete esquinas (Bodegas Grant) o El Bodegón (junto a plaza de Toros). 

Multicolor. Su comida y el ocio

Decía Rafael Alberti, uno de los portuenses insignes, que “la vida es como un limón. Que te tiren a la mar exprimido y seco”. Precisamente eso es lo que se puede hacer en esta ciudad multicolor, aprovechar al máximo sus posibilidades de ocio y tiempo libre. Como ya nos enseñaron los romanos, antiguos colonos de estas tierras, el carpe diem es buena filosofía de vida. Y El Puerto fue, es y será capital mundial de esta forma de entender el día a día.

El Puerto de Santa María

Uno de los mayores placeres que puede existir es disfrutar de la comida. Por este rincón de España lo saben bien. Producto de calidad y las máximas del éxito comercial: bueno, bonito y barato. Las opciones son miles pero debes saber que no te puedes ir de El Puerto sin probar su pescado frito y algunos de sus guisos tradicionales.

Para tapear, algo como una religión en el sur de España, hay una calle llena de templos gastronómicos: la Calle Misericordia. Muchos nombres, pero uno de nuestros preferidos es el Bar Er Betis, con tapas y guisos tradicionales. Cerca, en la ribera del río, otro de los que nos gusta y un clásico portuense es La Dorada, con ricas almejas a la marinera o coquinas al vapor y su famoso choco a la plancha. Para el pescado frito somos muy del Bar Gonzalo, un diminuto establecimiento sin encanto pero donde fríen los frutos del mar de categoría. Para los que le guste la cocina vanguardista de autor, pero sin perder la esencia, El Arriate. Delicioso el carpaccio de galeras, en temporada, o las croquetas de guacamole. Y, para los seguidores de las estrellas Michelín, un referente en el trabajo con el pescado, Aponiente, de Ángel León, el Chef del Mar.

El Puerto de Santa María

Para que la explosión de colores sea plena, en verano es un “must” conocer la vida nocturna de la ciudad. Los bares de copas, terrazas y discotecas están llenos de locales y visitantes disfrutones a los que, en más de una ocasión, le dan las primeras horas del alba y tienen la suerte de probar un reconstituyente muy del sur, los churros. Nos gusta el ambiente de La Cristalera, una terraza muy agradable junto al río, y La Cayetana, la discoteca con mejor ambiente de la ciudad. Y ante la duda, no te quedes solo un día. Aprovechad los hoteles, muchos y muy buenos, para seguir disfrutando al día siguiente.

“El color es el tacto del ojo, la música de los sordos, una palabra en la oscuridad” (Pamuk). Colores son amores. Rojo, naranja, verde, cian, violeta. Magenta, marrón, blanco, negro. Dorado, albero, amarillo, azul. En El Puerto de Santa María están todos.


Fotos: Algunas cedidas por el Ayuntamiento de El Puerto de Santa María


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5 comentarios en “Nuestra ciudad de vacaciones, El Puerto de Santa María

  • Antonio Ojeda Guerrero says:

    El verano en #ElPuerto es una #Fiesta.
    Las playas son magníficas y están muy bien acondicionadas para el baño.
    El Centro Histórico es magnífico ya que tantos años de historia en los que diversas civilizaciones pasaron por la Ciudad han dejado su huella.
    Estamos en uno de los vértices del Triángulo del Sherry. En nuestras bodegas se crían los mejores vinos y especialmente ese milagro de la crianza biológica que es el “Fino”, complemento ideal de una gastronomía que nos lleva de los más humildes platos a la gastronomía de vanguardia y toda con los mejores productos de la mar, y de la huerta.
    El panorama cultural es rico todo el año pero en verano no das abasto: Conciertos, Teatro, Cine, Conferencias, Exposiciones, Toros, en fin para todos los gustos y todos los bolsillos.
    Nos encanta esta entrada del blog de @atomarpormundo.com para #summerinmycity iniciativa de @weekendesk

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  • Para describir El Puerto, es necesario visitarlo. El aroma a bodega por sus calles, la sal y arena de sus playas, sus noches de verano, la claridad de sus calles, la alegria de sus gentes, el susurro de sus olas, las caricias de su brisa… 🙂

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