Desde Mpumalanga, Sudáfrica, a Maropeng, la cuna de la Humanidad

Actualización: 15 octubre, 2020

Después de varios días obsesionados con la búsqueda de animales salvajes en el Parque Nacional Kruger queríamos cambiar de aires y ver una hermosa zona, verde, que muchos turistas olvidan, Mpumalanga, Sudáfrica.

Mpumalanga es una región que ofrece al visitante paisajes de una belleza sobrecogedora. Para muchos visitantes, la provincia es sinónimo del Parque Kruger, pero lo cierto es que Mpumalanga es mucho más. Cuenta con unos paisajes brutales de grandes valles boscosos y verdes praderas, y puede presumir de tener una impresionante zona montañosa, The Drakensberg Escarpment (el desfiladero Drakensberg).

Para hacernos una idea, Mpumalanga se divide en dos mitades, la mitad oeste ocupada por zonas altas, llamadas Highveld, y la mitad este formada por zonas bajas, con un clima subtropical, llamada Lowveld/Bushveld, donde se encuentra la sabana. Aquí en este post nos referimos a la zona alta.

Blyde River Canyon 

Hasta llegar a uno de los cañones más grandes y bellos del planeta, Blyde River Canyon, hay varias paradas previas interesantes (todas en la misma carretera R534 + R532). La primera es The Pinnacle, la segunda God´s Window y la tercera Wonder View (en los dos primeros casos se paga una entrada de 10 Rands por coche, 0,70 euros), todos ellos miradores de la hermosa naturaleza que da paso, kilómetros más adelante, al afamado cañón.

El Cañón, de 762 metros de profundidad, tiene dos puntos de observación. El primero, viniendo desde Graskop, es Lowveld View, desde el que se ve el principio del cañón.

Una vista mucho más impresionante (acceso 10 Rands, 0,70 euros) es la llamada Three Rondwels. El infinito tomó su nombre de este cañón que parece no tener fin. La mezcla de colores y formas de la montaña hace a este lugar un imprescindible para una visita por esta zona del país. Y además de hermoso es un lugar lleno de paz. Nosotros lo vimos claro y decidimos hacer el almuerzo a pie de acantilado. Cogimos la mesa con mejores vistas. ¡Y todo gratis!

Mpumalanga Sudáfrica

Tras nuestra estancia entre la inmensa naturaleza de la zona de Mpumalanga, Sudáfrica, pusimos carretera y manta rumbo al suroeste del país. Nuestro objetivo final, la “Garden Route” (Ruta de los jardines, estaba a casi 1.500 kilómetros).

Era mejor no pensarlo e ir adelantando kilómetros. Desgraciadamente las carreteras, una vez nos alejamos de las grandes ciudades, pierden calidad, se llena de agujeros (verás la señal de “potholes”, agujeros, hasta la saciedad) y se multiplican las obras. Por lo que la velocidad no puede ser mucha ni la paciencia poca. Y encima conducir por la izquierda…

Potoles en Sudafrica

A mitad del camino a Johannesburgo, paramos en un pequeño pueblo, Lydenburg. Todos calcados, tienen una calle principal que ordena la ciudad, vías limítrofes en forma de cuadrícula con las principales tiendas y servicios, y a las afueras, por un lado el township de turno y por otro las zonas residenciales. Sin dar muchas vueltas, en esta zona residencial a las afueras, encontramos una preciosa casa colonial reconvertida en hotel, De Ark Guest House (700 Rands, 50 euros, con desayuno) para descansar.

Maropeng

Al día siguiente, la siguiente parada para no completar los 1.500 kilómetros de una tacada, fue pasado Pretoria, una de las tres capitales del país, en Maropeng, la conocida como «Cuna de la Humanidad«.

Este conjunto de yacimientos paleontológicos, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1.999, es reconocido en el mundo entero como el lugar donde se han encontrado los restos humanos más antiguos del planeta (Australopitecus africanus).

Maropeng Visitor Centre

La visita, que emplea media jornada, se compone del centro de visitantes Maropeng y las cuevas Sterkfontein donde se encontraron los restos propiamente dichos (Sterkfontein Caves: 215 Rand, 15,5 euros, la entrada conjunta), además de restos fósiles de homínidos y animales de más de cuatro millones de años de antigüedad.

Excursiones que puedes hacer desde Johanesburgo:

Además, el complejo cuenta con un lujoso hotel en medio de la nada que, en temporada baja, ofrece espectaculares ofertas que incluyen el alojamiento y las entradas a las instalaciones. Nosotros tuvimos la suerte de alojarnos en el Maropeng Hotel gracias a una de estas promociones y podemos dar fe de que una vez que entras en este lugar, ya no quieres salir de él. Piscina, buen restaurante, tranquilidad… no queríamos nada más.

Hotel Maropeng

Desde aquí sólo nos quedaban poco más de 1.000 kilómetros para llegar a destino. A medio camino, en Bloemfontaine, otra de las tres capitales del país, decidimos hacer otra parada después un eterno día en carretera. Nos adaptamos. La noche de antes probamos el lujo y ésta lo pasamos en el Camping Kuagga Lodge en un apartamento con cocina, salón, habitación y baño por unos 350 rands (25 euros). Ya sólo quedan 500 kilómetros. ¡Estamos más cerca!

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1 comentario en “Desde Mpumalanga, Sudáfrica, a Maropeng, la cuna de la Humanidad”

  1. José Pablo, ten mucho cuidadooooo con las alturas!!!
    María José, has elegido el mejor sitio para almorzar. Buen provecho y disfrutando del paisaje

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