Un viaje muy especial para despedir 2013, la comarca de Kuna Yala

Hay fechas que, por uno u otro motivo, son especiales para los “volteros” que estamos inmersos en esta aventura de dar la vuelta al mundo. No hay duda que el lugar donde despedir el año es uno de los especiales, y así lo intentamos hacer hasta conseguirlo. Estando en Panamá marcamos en el mapa su joya más preciada para apurar los últimos días del 2013 y darle una sonora y viajera bienvenida al 2014, la comarca de Kuna Yala, Guna Yala o Archipiélago de San Blas, que también se llama.

Kuna Yala

Nuestro gran anfitrión es Diwi, un amigo Kuna que José Pablo conoció en la Ruta Quetzal en 2008. Junto a él, dos amigos suyos llegados desde Suecia, Johan, y Hungría, Konrad, más Adri y Belén, pusimos rumbo al territorio independiente de Kuna Yala (sus habitantes son indígenas).

Kuna Yala

Kuna Yala

Para llegar hasta el Archipiélago de San Blas solo hay una alternativa, viajar en todoterreno con algunos de los muchos kunas que van a diario desde la capital hasta Cartí, puerto desde donde parten las lanchas (50 dólares ida y vuelta. En los hoteles o agencias pueden facilitaros los teléfonos sin problemas). No hay forma de hacerlo en transporte público o coche particular (a no ser que se conozcas la empinada carretera y sepas manejar un buen 4×4).

Kuna Yala

A partir de aquí, empieza la fiesta para los sentidos. 365 islas, una para cada día del año, con todos colores que puedas imaginar para un mar, con sabor a pescado, coco y sal, olores a naturaleza viva, tacto de castillos de arena fina y la sintonía de un paraíso desierto. Más o menos eso es Kuna Yala si dan con el lugar correcto, algunas de las decenas no habitadas del Archipiélago (sólo 36 están habitadas, así que es tarea fácil).

Kuna Yala

Cómo llegar

Para visitar las islas hay dos opciones, hacerlo por tú cuenta o contratar una excursión o algún guía local con lancha. La primera opción, en la que aparentemente puedes gastar menos dinero, tiene el contra de que probablemente te lleven a islas más cercanas y masificadas, además de que no siempre es más barato. Nosotros, de la mano de Diwi, conseguimos a un guía también local que aprendió mucho y bueno en sus estudios de turismo en Suiza, Lenin Vaquez. Con él teníamos la opción de contratar cabañas en las islas habitadas (desde 40 dólares en adelante con tres comidas incluidas) o dormir en tienda de campaña pudiendo acampar en cualquier isla. La opción aventurera fue la elegida. Ni con estas el archipiélago es un destino low cost (calcular un presupuesto de 50 dólares en adelante por persona y día), aunque, definitivamente, imprescindible.



Kuna Yala

Nuestra primera parada fue la isla de Masargandup, una isla casi deshabitada, es decir, sólo habitada por la familia Tejada, o lo que es lo mismo, el abuelo, uno de sus hijos y dos sobrinos. Ellos, la isla y el infinito. Llegábamos con los víveres justos. Si queríamos comer pescado, había que pescarlo, si queríamos cocos, había que cogerlos. Jim, el más jovencito, con sólo 14 años, pronto nos enseñó a usar la tanza, el anzuelo y el machete pero sólo su maña nos consiguió alimentar esa noche con un pargo rojo enorme pescado a mano desde la orilla. El júbilo se desató en la pequeña isla.

Kuna Yala

Para no tentar a la suerte, a la mañana siguiente, Noche Vieja, encargamos unas langostas a unos pescadores que pasaron por allí. No hubo suerte y nos la cambiaron por rico pulpo que aderezamos con arroz. Nos supo a gloria al calor del fuego de la hoguera que consumía las últimas horas del año. Íbamos a celebrar el fin del 2013 por tercera vez. La primera brindando con cerveza helada en medio del Caribe en una piscina natural, la segunda a las 12 hora española con uvas de la suerte (las compramos en la capital). Ahora, a la tercera, en horario panameño, brindado desde una isla desierta con ron Abuelo, admirando los fuegos artificiales que llegaban desde la inmensidad del océano y bajo un manto de estrellas para pedir mil y un deseos.

Kuna Yala

Kuna Yala

Entre las centenares de islas del archipiélago tal vez alguna de las que no se deben perder sea Pelícano, para muchos las más hermosa, Perro, y su barco hundido, o Chicheme.

Kuna Yala

Kuna Yala

También podéis visitar una pequeña isla, con un sólo cocotero, sin nombre, a la que bautizamos como “Atomarpormundo“. A partir de ahora será la isla de los viajeros.

Kuna Yala

 


Gastos

Los gastos diarios por persona en las islas fueron de 50 dólares (36 euros).


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