Bocas del Toro, un reencuentro esperado

Llegó el momento de Panamá. Este destino no es cualquiera. Nada más ver la bandera panameña, a José Pablo le brillaron sus ojos. Aquí, durante el 2008, vivió una de las experiencias más bonitas de su vida, ser monitor de la Ruta Quetzal. Durante veinte intensos días, compartió con su grupo formado por chavales llegados desde medio mundo una gran aventura que, más tarde, le brindó otra gran oportunidad, la de escribir un libro sobre todo lo acontecido: Mentores de la aventura, diario de un monitor de la Ruta Quetzal (Editorial Seleer). Ahora, cinco años más tarde, vamos a volver a los sitios donde un día fue feliz para compartirlos en este viaje.

Bocas del Toro 
Al poco tiempo de pisar suelo panameño, la alegría se convirtió en desidia, más tarde en desesperación y a las cinco horas, en furia. Este proceso de cambio sólo se debió a una causa: las horas que pasamos en la fila de la oficina de inmigración de Guabito en la frontera de Costa Rica con Panamá. Para llegar aquí desde Puerto Viejo (Costa Rica) lo mejor y más económico es tomar un bus a Sixaola (frontera Costa Rica. 1670 colones, 2,5 euros, 1,30 h.). El paso ordenado por esta parte es sencillo, rápido y gratuito. Con el sello en el pasaporte y después de cruzar un puente que ya necesita una “reformita”, toca la peor parte, la panameña. En Guabito hay que pagar 3 balboas (2,2 euros) de tasa de entrada y tener paciencia en la cola. La anarquía de este puesto fronterizo hace que los guías de los grupos se cuelen de forma impune y la fila general no avance aunque pasen los minutos. Al ser temporada alta aquí la situación se fue convirtiendo en peligrosa y la tensión obligó a que la policía militar tuviera que intervenir ante las peleas que se repetían.

Bocas del Toro 

Pero tampoco sirvió; sólo el orden impuesto de forma improvisada por una monja, Bety, hizo que la pelotera se fuera deshaciendo. Tras ello todavía nos faltaba muchas horas para llegar a nuestro destino, Bocas del Toro. Otro autobus desde Guabito a Changuinola (1 dólar, 0,75 euros, 45 minutos), desde allí una furgoneta a Almirante (1,5 dólares, 1 euro, 30 minutos) y un servicio de lancha rápida (Taxi 25) desde Almirante a Bocas del Toro (5 dólares, 3,6 euros, 25 minutos). Toda esta ruta, en un servicio directo organizado por una agencia de viajes sale justo el doble para llegar al mismo tiempo. Nosotros, lógicamente, optamos por el plan low cost.

Bocas del Toro

 

Por fin, Bocas del Toro

Parecía que nunca se acababa el día. Un transporte tras otro, una traba más otra; pero antes del atardecer, por suerte, ya estábamos pisando la arena; la misma en la que desembarcaron los españoles en 1502 en el cuarto viaje de Colón, en el que fue descubierto Panamá. Hoy, cinco siglos después, la invasión multinacional de turistas es quien puebla las islas de esta provincia panameña, Bocas del Toro. La isla principal, más poblada y más jaleosa es precisamente la que lleva el mismo nombre. Otras alternativas más tranquilas, e incluso más bonitas, son las cercanas Careneros o Bastimentos, aunque hay más (San Cristóbal, Solarte, etc.). Moverse entre ellas es sencillo puesto que hay un servicio de taxi acuático que cobra 1 dólar (0,75 euros. Por la noche 1,5 dólares. 1,10 euros).

Bocas del Toro 

En la isla de Carenero habíamos quedado con dos amigos, Adri y Belén. Llevábamos tiempo planeando un fin de año para recordar en Panamá. Adri y José Pablo (más Edu, que es la tercer miembro de “El Triángulo”) se conocieron en Dublín en 2001 en una escuela de idiomas para aprender inglés. Desde entonces muchos viajes los han unido hasta hacerlos inseparables, a pesar de las distancias (Adri de Salamanca, Edu de Barcelona y José Pablo de Cádiz). Tocaba brindar por el reencuentro.

Bocas del Toro

Bocas del Toro 



Al día siguiente, ya con otro espíritu, después de descansar en el Hostal Gran Kahuna, regentado por una española que también mandó todo “atomarpormundo”, pusimos rumbo a una de las playas más peculiares que tiene Bocas del Toro, la de las Estrellas. No por limpia ni preciosa pero sí por lo particular de nadar junto a estrellas de mar. Este rincón es imprescindible para darse un buen chapuzón. Para llegar lo mejor es evitar los caros tour y optar por la opción barata, una “buseta” local que por 2,5 dólares (1,80 euros) te lleva en menos de una hora hasta allí. Un buen punto y seguido a todo lo bueno que estaría por llegar en nuestro último país de Centroamérica.

Bocas del Toro

  

 
Gastos
 
Día 1: tasas frontera 6 balboas (4,4 euros) + transportes 15 balboas (11 euros) + alojamiento 28 balboas (20 euros) + supermercado 10 balboas (7,3 euros). Total: 59 balboas (42 euros)
 
Día 2: transporte 21 balboas (15) + bus Almirante a Panamá City 27 balboas (20 euros) x 2 +  almuerzo 14 balboas (10 euros) + snack 4 balboas (3 euros). Total: 93 balboas (68 euros)
 

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7 comments on “Bocas del Toro, un reencuentro esperado

  • Todas las veces que entre a Panamá desde Costa Rica, opté por Sixaola. Tal como comentáis mucho más rápido, mejor atención.
    Tampoco hay que descartar la posibilidad de entrar por Paso Canoas. El acceso pasando por David para ir a Bocas es muy gratificante para la vista. Y hay mucho por fotografiar.
    Un abrazo

    Reply
  • Amigooosss!!! Gracias por el honor de aparecer en vuestro blog aunque sea con una foto más vieja que ir a pie! Más de uno debe haber flipado al ver montañas nevadas en un post panameño! 😀 Tranquilo Pisha que ni Adri ni yo haremos público tu estilazo sobre los esquís!
    Esta vez no se pudo completar el Triángulo por motivos que ya sabéis, aunque ver la que montasteis hace que me revuelva en mi silla por haberme quedado en Barcelona.
    Espero que nos reencontremos muy pronto. Hasta entonces, seguid gozando de esta experiencia que os cambiará la vida.

    Un abrazo!!!

    Reply
    • Nos encanta que te haya gustado la foto, jajjaja, por lo menos te habrás reído un rato!!
      Te veremos pronto y pronto también se reunirá ese triángulo!! Saludos a nuestro mentor!!! 😉

      Reply
  • Madre mía, ya había leído en vuestro libro lo de Guabito, ¡pobres! Yo no sé si es que tuve mucha suerte o qué pero no había nadie de nadie, ni cuando la crucé de Panamá a Costa Rica ni a la vuelta. Pero bueno mereció la pena, qué playas las de Bocas del Toro con esas estrellas 🙂
    besitos

    Reply

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