Bukhara, uno de los tesoros de Uzbekistán

Actualización: 18 agosto, 2020

Bienvenidos a la Ciudad Santa de Uzbekistán. En este post te vamos a contar con detalle lo imprescindible que hay que ver en Bukhara (o Bujará en español), una de nuestras ciudades favoritas del país. Más allá de los más de cien monumentos protegidos (complejo arquitectónico Poi Kalon, la antigua fortaleza, el mausoleo de Ismail Samani o las madrasas de Chor Minor, Ulugbek o Abdul Aziz Jan), esta ciudad es bonita por sí misma. En 1993, el centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por ser el ejemplo más completo de metrópolis medieval existente en Asia Central y casi intacto. Los esfuerzos de restauración del gobierno han sido más sutiles y menos ‘dañinos’ que en Samarcanda  Puede ser que por eso, por tener menos turismo que otras ciudades, por su distribución o por su luz, no quisiéramos irnos de allí. ¿Quieres saber por qué?

Mezquita Bolo-Khauz

De nuestra ruta por el país, llegábamos a Bujará desde un campo de yurtas en Yangigazgan donde pasamos la noche. El impacto del cambio del mundo rural y naturaleza a la belleza urbana nos dejó a todos apabullados. Dejamos las mochilas en nuestro alojamiento, Caravan Hotel (muy bien ubicado en el centro, limpio, a buen precio y con patio precioso) para descubrir la ciudad sin perder un segundo.

Empezamos por la cercana Mezquita Bolo Khauz. Se trata de una de las mezquitas más curiosas y diferentes que ver en Bukhara. La característica que la hace diferente es el pórtico de columnas de madera (llamado aiwan) en lugar de la peculiares puertas decoradas con mosaicos que hay en la mayoría de mezquitas.

Data de principios del siglo XVII y durante mucho tiempo fue el templo oficial para las oraciones del emir y para su coronación. Actualmente sigue siendo utilizada como mezquita y se realizan plegarias y oraciones a diario, por lo que no podrás pasar a su interior a no ser que seas musulmán. No olvidemos además que Bukhara es considerada el centro espiritual del país.

Mezquita Bolo-Khauz
Mario Bilbao

Chor Minor

Uno de los imprescindibles principales que ver en Bukhara es Chor Minor, una pequeña madrasa (escuela coránica) de gran belleza. Se caracteriza por sus cuatro torres coronadas por cúpulas turquesas hechas con mosaicos y que a diferencia de lo que sugiere su nombre no se trata de minaretes, sino de torres y una cúpula central situada en medio de ellas. Se dice que cada una de las torres, decoradas de una forma diferentes, hacen referencia a las cuatro grandes religiones: el Catolicismo, el Cristianismo ortodoxo, el Budismo y el Islam.

El origen de su construcción es un tanto incierto pues algunos documentos lo sitúan a finales del siglo XVII y otros a principios del siglo XIX. El hecho de ser un edificio tan atípico (es el único de este estilo en Uzbekistán) y de no existir construcciones similares… hace que su origen y motivación para su construcción sea todavía un misterio. Lo que está claro es que se trata de uno de los monumentos más fotografiados de Bujará (lo puedes ver en la imagen de portada de este post).

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Plaza Lyabi-Hauz

Lyabi-Hauz, ubicada en el corazón del centro histórico de esta «ciudad museo», es la plaza principal de Bukhara. Construida en 1620 alrededor de un estanque que proporcionaba agua potable a la gran villa, todavía conserva un cierto aire tradicional y local a pesar de los negocios turísticos que han ido proliferando alrededor de la misma. Además, es la principal zona de ocio gracias a las diferentes terrazas, bares y restaurantes que suman alrededor, sobre todo al caer la tarde.

En esta plaza hay dos madrasas importantes: la Madrasa Nadir Divanbegi, ubicada en el este y que data de 1622, y la Madrasa Kukeldash, en el norte y fue construida en 1569 por orden del emir Abdullah II (en esa época fue la más grande de Asia Central).

Tanto al norte como al oeste de la plaza encontrarás los bazares más típicos de Bujará, unos auténticos laberintos de callejuelas y hogar de antiguos comerciantes tradicionales. Hoy en día dan cabida a pequeños puestos de souvenirs de textiles suzani bordados, hilos de tela ikat y hermosas cerámicas.

Establecimientos recomendados:

  • Para dormir: Amulet Hotel.
  • Para comer: Rahman’s House y el elegante café Minzifa.

Complejo Poi Kalon

Uno de nuestros sitios favorito, que vimos de noche y de día (te lo recomendamos que así lo hagas) es Poi Kalon, formado por la Madrasa Mir-i-Arab,  la mezquita (sigue funcionando hoy en día como escuela coránica) y el minarete Kalon, uno de los más bellos que se han edificado jamás. Y no solo puedes verlo a ras de suelo, donde los pocos turistas que llegan a esta ciudad se arremolinan para hacer fotos. También puedes subir a una terraza que hay frente a la plaza para tomar un té o un refresco con las mejores vistas de Bukhara.

El minarete Kalon fue levantado en 1127 y en ese momento era el más alto de toda la región con sus 47 metros de altura. Tiene una base de 9 metros de diámetro y 6 metros en la parte más alta, y es uno de los emblemas de Bujara. Fue el primer monumento del territorio en el que se empezaron a utilizar los azulejos azueles tan característicos de Uzbekistán y de Asia Central.

Minarete en Bukhara

Cuenta la leyenda que su belleza impresionó al mismísimo Gengis Kan (un guerrero y conquistador mongol), quien perdonó al monumento y no lo derribó. No corrió la misma suerte la mezquita que sí fue destruida y en su lugar se alza la que podemos ver en la actualidad.

La experiencia de un hammam auténtico

Antes de seguir con nuestra visita por la ciudad, queríamos hacer una parada para relajarnos. Bujará es famosa también por su hammanes. En nuestro caso elegimos uno del siglo XVI, con todo el sabor de antaño. Hombres y mujeres deben separarse. Los señores se fueron al Bozori Kord y las señoras al Kundjak Hammam, muy cerquita. Para garantizar plaza, sobre todo si vas en grupo, lo ideal es reservar antes (están cerca del zoco). El precio es popular y lo único que debes llevar es una toalla y, si quieres, un bañador. A partir de ahí, todo lo que sucede dentro del hamman es para disfrutarlo dejándose llevar. Todos los que fuimos nos acordamos con una sonrisa de los cientos de anécdotas que ocurrieron en los pocos más de 60 minutos que se está dentro de los baños.

Mausoleo Ismail Samani y Chasma- Ayub

Después de la parada reconstituyente, seguimos con la visita cultural con los Mausoleos Ismail Samani y Chasma-Ayub. Estos dos mausoleos están muy cerca el uno del otro. Atravesando un parque lleno de vegetación, donde verás un pequeño parque de atracciones, llegamos al mausoleo de Ismail Samani. No solo es el mausoleo más antiguo de la ciudad sino que también es el monumento musulmán más antiguo de Bukhara, pues está datado de principios del siglo X.

En él encontrarás las tumbas de Ismail Samani, fundador de la dinastía Samánida, de su padre y de su nieto. El mausoleo destaca por la originalidad de su estructura (una sencilla construcción de ladrillo con una gran cúpula) y por haber sido restaurada hace poquito.

Que ver en Bukhara
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A pocos minutos de Ismail Samani encontramos el mausoleo Chashma Ayub. Este monumento fue construido en el siglo XII. El emir trajo arquitectos de distintas partes de Uzbekistán por lo que es posible apreciar rasgos y características diferentes y no tan típicas de la región de Buhkara. Más bien de la región de Corasmia, cuya capital fue Jiva.

Para entrar a los dos mausoleos es necesario pagar una entrada aunque son muy económicas.

Madrasa Ulugbek y Abdul Aziz Jan

Para el final se suele dejar lo mejor. O eso decimos los viajeros. La Madrasa Ulugbek, la más antigua de Asia Central, iba a ser uno de los broches de oro a nuestra visita a Bujará. El templo data de 1417 y destaca por encima de las demás por sus bellos azulejos que no han sido restaurados del todo a diferencia de otros monumentos.

Madrasa Bukhara

Justo en frente encontramos la Madrasa Abdul Aziz Jan. Ésta fue construida en el siglo XVI y no ha sido restaurada completamente (se pueden ver algunos elementos de la construcción original). No han corrido la misma suerte las celdas de los estudiantes, al igual que Ulugbek.

Ark

Para rematar la visita, mucha mejor si es al atardecer, te recomendamos que camines un poco hasta las afueras (no más de 10 minutos) hasta el Ark.Esta inmensa fortaleza es el conjunto habitado más antiguo de la ciudad (su origen se remonta al siglo V) y cuenta con muchos patios, residencias y otros edificios que los emires utilizaban en la época. Actualmente muchos de ellos son utilizados como museos, como el popular museo arqueológico o el museo de historia de Bukhara, con interesantes objetos y documentos de la época zarista.

Murallas en Bukhara

Las murallas que rodea el conjunto histórico han sido recientemente restauradas y son imponentes. Frente a la entrada principal encontramos la plaza del Registán, el lugar donde se realizaban las ejecuciones de los criminales. La entrada es de pago y hay que estar atento a los horarios pues varían según el día.

Cualquiera de los días que pases en Bujará deben terminar, casi por obligación, en algunos de los excelentes restaurantes de comida uzbeka que hay repartidos por la ciudad. Será el mejor epílogo de un destino que no olvidaréis. Solo como propuesta, por ejemplo, ponemos el Old Bukhara Restaurante en donde cenamos el último día. Pero hay muchos y muy buenos.

¿Qué te ha parecido nuestro post sobre qué ver en Bukhara? ¿Alguna duda? ¿Incluirías algo más para este viaje? ¡Cuéntanos! Estamos deseando leer tus consultas, propuestas y experiencias. ¡Deja tu comentario más abajo!

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