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Samarcanda, la capital de las madrasas y cúpulas azules

Actualización: 13 junio, 2020

La ciudad de Samarcanda (conocida internacionalmente como Samarkand), enclave principal de la famosa Ruta de la Seda, es la imagen que tienen en mente la mayoría de viajeros cuando se decantan por viajar a Uzbekistán. Aquí encontrarás impresionantes mezquitas, madrasas, minaretes y mausoleos vestidos con azulejos, mosaicos, arabescos de yeso, frescos y ventanas finamente filigranadas. En este post te contamos todos los imprescindibles que ver en Samarcanda para ayudarte con tu viaje y no se te escape nada.

La plaza del Registán es probablemente lo más conocido de la ciudad, pero hay mucho más… Hay hasta un observatorio astronómico adornado también con cerámicas azul turquesa que te sorprenderá por su belleza y hará que agotes la batería de la cámara fotográfica, como hicieron nuestros expedicionarios de El Club de la Aventura. Todo esto sin contar con las leyendas y misterios que van asociados a cada uno de los monumentos.

Plaza del Registán

La plaza del Registán es el IMPRESCINDIBLE (así, en mayúsculas) que ver en Samarcanda e incluso podríamos decir que lo es de todo Uzbekistán. Es el conjunto monumental más famoso y es la típica imagen que habrás visto en multitud de fotografías y documentales.

La plaza del Registán, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, está considerada el corazón de Samarcanda. En ella se alzan tres Madrasas (escuelas coránicas): Ulugh beg, L’tilla-kari y Sher Dor. Estas tres son las más antiguas de toda la región, mantuvieron su uso hasta la época soviética y han sobrevivido a distintos terremotos. Aún así, los restauradores tuvieron que excavar hasta tres metros de tierra para recuperar las bases de las construcciones, pues habían sido cubiertas por la arena con el paso de los años.

Plaza del Registan

La primera, ubicada a la izquierda si miramos a la plaza, se llama Ulugh Beg y es la más antigua de todas. Su construcción finalizó en 1420 y fue encargada por el monarca astrónomo y matemático del mismo nombre. Los azulejos de tonalidad azul y verde en el arco principal, llamado pishtaq, son de una belleza inigualable y dejan al visitante impresionado con sus dibujos geométricos. De hecho, esta madrasa, o madraza, fue la que inspiró la construcción de las otras dos que se encuentran allí mismo.

En la actualidad la madrasa ya no cumple su función como escuela coránica y las 56 habitaciones repartidas en dos plantas donde habitaban los estudiantes se han convertido en pequeñas tiendas de souvenirs.

La siguiente madrasa que nos encontramos es la llamada Tilla-Kari, que finalizó su construcción en 1660. Destaca por su bello patio interior lleno de árboles, alrededor del cual se situaban las celdas de los estudiantes, y por la mezquita situada en su interior, decorada con motivos geométricos de colores azulados y dorados.

Por último nos encontramos a la madrasa Sher Dor, también conocida como la Madrasa del León. Su construcción duró 16 años y se finalizó en 1637. Una de las peculiaridades de ésta es la imagen de dos leones o tigres (hay diferentes versiones) en posición para atacar a un ciervo. Esto es un hecho destacable pues en la decoración islámica no se pueden representar animales «vivos».

En su interior se repite el patrón con las madrasas anteriores: patio rodeado de celdas distribuidas en dos pisos donde habitaban los estudiantes. Las celdas de la planta inferior están dedicadas a la venta de souvenirs.

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Como curiosidad debes saber que para acceder a la plaza hay que pagar y, además, hay un horario restringido. Con el precio de la entrada a la plaza tienes acceso a las tres madrasas ubicadas en ella. El hecho de tener que pasar por taquilla puede quitarle un poco el encanto, pero merece la pena quedarte frente a las majestuosas y coloridas mezquitas.

Mezquita y mausoleo Bibi Khanum

La mezquita Bibi Khanum es uno de los edificios más espectaculares y bonitos de la Samarcanda. Aunque ha sido restaurada prácticamente en su totalidad, se ha hecho respectando la mezquita original, a excepción de la sala de oraciones principal que todavía está en ruinas desde el terremoto que sacudió la ciudad en 1897.

Su bella cúpula azulada es testigo de una infinidad de fotografías diarias por el paso de los turistas. Y no es para menos. Si coincide tu visita con un día de sol, verás cómo el tono y brillo que adquieren las cerámicas azuladas de la cúpula te dejan boquiabierto.

Mezquita en Samarcanda

Se dice que se mandó construir por Bibi Khanum, esposa de Tamerlán, en el siglo XIV para celebrar el retorno del guerrero de una campaña militar en la India. Para su edificación se contrató a los más expertos artesanos de Persia, Iraq y Siria con el objetivo de construir un templo que no tuviera competencia en su belleza en todo el mundo islámico. No sabemos si será el más bello de todos (todavía nos queda mucho mundo por explorar) pero sin duda es de los más bonitos que hemos visto.

En su interior encontramos un patio abierto protegido por dos mezquitas de cúpulas azuladas. En el centro del patio veremos un Corán de mármol. Representa el Corán del siglo VII que trajo el propio Tamerlán a Samarcanda y se puede contemplar encontrar en un museo de Taskhent, la capital de Uzbekistán, en la actualidad.

Muy cerca de la mezquita nos topamos con el Mausoleo de Bibi Khanum. La leyenda cuenta que la mujer fue lanzada desde el minarete de la mezquita cuando descubrieron que estaba enamorada del arquitecto encargo de la construcción del complejo.

Establecimientos recomendados:

Necrópolis Shah-i-Zinda

Te presentamos otro de los iconos imprescindibles que ver en Samarcanda. La necrópolis Shah-i-Zinda, también recibe el nombre de la “Avenida de los Mausoleos” ya que su interior cuenta con una veintena de tumbas de las familias reales.

Todo este complejo monumental se construyó en torno a la tumba de Qusam Ibn Abbas, el primo de Mahoma que llevó el Islam a Uzbekistán, ubicada al final de la avenida.

Se trata de un lugar sagrado para el pueblo uzbeko, de ahí que esté muy bien conservado y cuidado. Destacan las cerámicas de sus paredes y cúpulas, predominando el color azul turquesa como viene siendo habitual. La tumba más hermosa es la de Shadi Mulk Aga, datada de 1372 y una de las menos restauradas del complejo.

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Mausoleo de Tamerlán o Gur Emir

En tu visita a Samarcanda no puede faltar Gur Emir, traducido como «el sepulcro del emir». Se trata del mausoleo de Tamerlán. El gran guerrero lo mandó a construir en 1403 para su nieto, Mohamed Sultan, pero murió repentinamente en una campaña militar y fue enterrado en este panteón en contra de su voluntad, pues él deseaba ser enterrado en un lugar más sencillo. Aquí también está enterrado Ulugh Beg, el nieto de Tamarlán. De hecho, fue él quien convirtió este mausoleo en un panteón real de la dinastía Timúrida.

Samarcanda

Como en la mayoría de monumentos de la dinastía Timúrida, destaca la cúpula azulada. En el exterior hay 64 caras que señalan el número de años que vivió el profeta Mahoma. En este caso, un poco diferente a las que vemos en Samarcanda por el detalle de sus ornamentaciones y por estar muy marcadas en comparación con otras cúpulas. Destacan también las puertas de entrada, los minaretes o la sala donde encontrarás la tumba de Tamerlán adornada hasta el último detalle.

Un pequeño consejo, para observarlo en su máximo esplendor es mejor verlo por la tarde, cuando el sol da de cara. ¡Fliparás!

Observatorio de Ulugh Beg

¿Recuerdas la figura del famoso monarca Ulugh Beg? Te sonará porque una de las Madrasas de la Plaza del Registán lleva su nombre por haber sido mandada construir por él. Pues bien, este monarca fue uno de los astrónomos y matemáticos más importantes de la época. De hecho, fueron tan importantes sus hallazgos y documentos que en 1977 se le puso su nombre a un asteroide recién descubierto.

En los alrededores de Samarcanda encontraremos el Observatorio Ulugh Beg, considerado como uno de los mejores observatorios astronómicos del mundo y es que muchos astrónomos de renombre del mundo musulmán trabajaron en él. Los escritos y teorías de Ulugh Beg tuvieron tal repercusión que llegaron a publicarse en la Europa Medieval.

Al lado del observatorio se encuentra un pequeño museo que narra la historia de Ulugh Beg y sus conquistas, así como sus hazañas como astrónomo. Es una visita breve pero que merece la pena para poder comprender la importancia del monarca.

¿Qué te ha parecido nuestro post sobre qué ver en Samarcanda? ¿Alguna duda? ¿Incluirías algo más para este viaje? ¡Cuéntanos! Estamos deseando leer tus consultas, propuestas y experiencias. ¡Deja tu comentario más abajo!

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