Viajar a las Islas Fiji, el paraíso encontrado

Actualización: 14 septiembre, 2020

En toda vuelta al mundo es interesante incluir un destino exótico para aprovechar la oportunidad que ofrece el billete de avión Round the world, el ‘Interrail’ de los aviones. Es, sin duda, la manera de poder ir a sitios a los que, posiblemente, solo hubiéramos viajado en sueños. Para nosotros, ese lugar remoto y ansiado en el mundo eran las Islas Fiji. Ahora la tenemos bajo nuestros pies.

Qué ver y hacer en las Islas Fiji

Nadi

Este conjunto de más de 300 islas y 500 islotes que se sitúan en el Pacífico tienen su capital en Suva, pero la puerta de entrada internacional es la ciudad de Nadi (pronunciado Nandi).

Con la aerolínea nacional, Fiji Airways, cambio en el horario previsto de más de 12 horas y pérdida (¿robo?) de unas gafas de sol, aterrizamos en el aeródromo a las 4 de la madrugada. Se puede llegar al centro la ciudad en bus público (0,75 dólares fijianos, 0,30 céntimos euro) desde el Aeropuerto Internacional de Nausori, pero a esas horas intempestivas sólo teníamos una opción, el taxi (10-15 dólares fijianos, 4-6 euros). También tienes la alternativa del transporte privado en Nadi reservado previamente por Internet y con un precio fijo antes de montarte.

Vuelos a Fiyi

Nuestra primera mañana en Nadi coincidió con el Viernes Santo (Good Friday), festivo sin excepciones. No pudimos hacer otra cosa que disfrutar de la calma y el relax de estas islas, con su estilo de vida que se resume en un uso horario diferente, Fiji time. Lo hicimos en casa de nuestros anfitriones (couchsurfer): Paul, un fijiano que trabaja por temporadas en un ejército privado en Iraq (como muchos de sus compatriotas), y su mujer Dee, una británica que cambió la lluvia de su país por el sol perenne.

Los fijianos son, en general, personas extrovertidas, sonrientes y muy hospitalarias (pero también muy espabilados en sentido negativo). Para la bienvenida es tradición ofrecer kava. Esta infusión que se extrae de un tipo de pimienta y que tiene efectos narcóticos (hace que se te duerme la lengua y que te relajes), se mezcla dentro de una bolsa en agua dentro de un bol (‘tanoa’). La composición líquida, de un color marrón oscuro y sabor amargo es complicada de tomar, pero hay que probarlo. La tradición dice que cuando te ofrecen el trago en el ‘bilo’ (medio coco cortado que sirve de vaso) hay que dar una palmada y decir ‘bula’ («hola» o literalmente «vida»). En señal de agradecimiento después se dan tres señales más.

Una vez pasados los efectos del Kava, a la mañana siguiente, junto con una pareja a la cual conocimos el día anterior en la casa de nuestros anfitriones, Jonathan, un francés de origen español y Camille, la primera monegasca que hemos conocido en este viaje largo de la vuelta al mundo de casi un año, pusimos rumbo a la verdadera esencia de este país, las islas de Fiji.

Excursiones molonas para hacer en Viti Leva:

Como se puede imaginar, la elección de a qué isla ir en Fiji es complicada . La isla grande donde se encuentra la capital no está nada mal, pero está sobrepoblada y no es la idea de paraíso que tienes.

Hay cientos de posibilidades. Desde Nadi las más visitadas son las Mamanucas (un grupo de islas cercanas más baratas pero también más masificadas), junto a las Yasawas (más alejadas, más caras pero también más solitarias).

Dentro de esta dicotomía también hay que decidir la isla de cada archipiélago y el resort en cuestión (normalmente cada isla cuenta con un solo resort, pero sólo normalmente en las pequeñas). Nosotros tras sopesarlo mucho y con los consejos de otros viajeros mochileros, optamos por Nacula y Kuata, en las Yasawas. Probablemente sea nuestra única vez en las Fiji…

Islas Fiji

A estas alturas es fácil pensar que las Islas Fiji no son un destino barato. Más aún no es sencillo de organizar por tu cuenta al estilo mochilero o backpacker. El turismo ha matado una parte del encanto de esta tierra y de sus pobladores que ya no se mueven en torno a los colores de los peces y hermosos corales, sino solo por el color de los billetes. Las grandes empresas copan un mercado muy controlado que organizan desde los trayectos en barco hasta la estancia en los alojamientos. Lo normal entre cocoteros es que todo fuera perfecto, pero sin contarlo seríamos viajeros y no periodistas derechos. No obstante hay muchos trucos y consejos para viajar barato en plan low cost por las Islas Fiji.

Barcos en Fiji

Sea como fuere, en el caso de las Yasawas, un moderno barco de la archipresente empresa Awesome Adventure Fiji te lleva, según tus destinos, a las islas más alejadas (nosotros pagamos 420 dólares fijianos por un viaje con 3 trayectos, 165 euros).

Nacula

La primera de las islas fue Nacula, de origen volcánico, bosques tropicales y hermosos paisajes. En el ferry coincidimos con una pareja de andaluces, Ana, sevillana, y Javi, almeriense. Ambos, con más sal que todo el agua que nos rodeaba, también tuvieron que huir a Australia en busca de un futuro mejor. Por suerte nos encontramos en el último rincón del mundo. Junto a ellos y los franceses (y la monegasca) empezamos a descubrir la enorme isla, la tercera más grande del grupo.

En Fiji con amigos

Vivimos en un resort, como todos los alojamientos de las Fiji, pero nada que ver con lo que te estás imaginando. La calidad depende de los cocos (1 coco, básico; 2 cocos, medio; 3 cocos, superior). El nuestro es básico y lo del nombre es sólo porque incluyen las tres comidas y organizan actividades (la mayoría de pago). Es decir, cuantos más cocos, mejor será tu alojamiento y tu playa de arena blanca y aguas cristalinas soñada.

Qué comer en Fiji:

  • La cocina de Fiji refleja su población multicultural, basándose en influencias indias, chinas, francesas y polinesias.
  • Los ingredientes comunes incluyen ñame, fruta del pan, mandioca y raíz de taro, así como una rica selección de mariscos, recién capturados de los océanos cristalinos.
  • Los platos tradicionales incluyen Kokoda; pescado marinado y cocido al vapor en crema de lima y coco. El kassaua, hecho de tapioca hervida o al horno y cocinado con coco, puré de plátanos y crema, es un manjar reservado principalmente para festivales y ocasiones.

Por suerte, y eso es importante, el nuestro tiene a sólo cinco minutos el pueblo donde viven de verdad los locales. Aprovechamos que es Domingo de Pascua para pasear, conocerlos e ir a una de las misas cantadas en la que participan los niños y mayores de la villa.

Por la tarde nos apuntamos a la aventura y a los deportes acuáticos. Alquilamos un kayak (15 dólares fijianos, 6 euros) y nos fuimos en plan low cost en busca del Blue lagoon, la playa más espectacular de la zona y lugar donde se rodó la famosa película de Randal Kleiser.

Primero cruzamos a la isla vecina de Nanuya Laila entre olas y corrientes; después atravesamos lo mejor de estas formaciones, la parte más alta de las colinas con vistas que cortan la respiración. Antes de marcharnos hicimos lo mismo en nuestra isla. Altamente recomendable.

Kuata

En nuestra isla sólo nos faltó la playa de arena fina como la harina y aguas turquesas de las fotos. Pero pronto, en un pequeño paraíso, Kuata, lo encontramos. Una orilla con una amplia playa (con marea baja), una gran roca de formas increíbles y unos corales de colores azules, rosas o violetas a sólo dos brazadas del ‘bure’ (casa tradicional que se usa de habitación).

Aquí, en Kuata Natural Resort, el tiempo corre más lento, se saborean los momentos. Con un alojamiento y comidas más básicos aún que el anterior, pero un personal local simpático, lo más importante es el entorno.

Por primera vez en cinco meses de viaje conseguimos no hacer nada durante un día entero. Era justo y necesario. Sólo hay una actividad interesante por la que merece la pena moverse un poco a pesar del precio, nadar junto a pequeños tiburones de uno a dos metros (40 dólares fijianos, 15,7 euros). Eso sí, la cámara acuática mal cerrada nos fastidió un poco el día. Le entró agua y se estropeó, pero por suerte no perdimos las fotos…

 

El sol, el mar y los corales tiempo después nos hicieron olvidar los problemas en Fiji, un paraíso encontrado (por mucha gente). Llega el barco que recoge a los clientes y se repite la historia. Unos vienen y otras van con la misma canción de despedida. El paraíso sigue aquí, por el momento, a pesar de todo.

Disfrutando del paraiso

Hoteles en Fiji

Si quieres acertar con la isla y los alojamientos te dejamos aquí un listado de ellos con las mejores puntuaciones y comentarios de los usuarios de Booking:

Mapa de las Islas Fiji


Gastos de viaje de las Isla Fiji (precios 2014)

  • El gasto diario en las islas en base a la habitación privada para dos personas con tres comidas incluídas ha sido de 87,5 doláres fijianos (34,5 euros) por persona. El precio de las actividades, no incluídas, se detallan en el texto.
  • El transporte entre islas del grupo de las Yasawas con tres trayectos ha sido de 420 dólares fijianos (165,5 euros) por persona.

¿Qué te ha parecido nuestro post sobre las Islas Fiji? ¿Alguna duda? ¿Incluirías algo más para este viaje? ¡Cuéntanos! Estamos deseando leer tus consultas, propuestas y experiencias. ¡Deja tu comentario más abajo!


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3 comentarios en “Viajar a las Islas Fiji, el paraíso encontrado”

  1. Chicosss q bien OS veo; y qbenvidia cuando este año no voy a tener vacaciones. Espero algún día realizar esta aventura como vosotros . OS mando muchos besos y a seguir así disfrutando y aprendiendo mucho. Muases.

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