Río de Janeiro, ciudad maravillosa

El día de año nuevo de 1502 Gaspar de Lemos llegó a la bahía de Guanabara. Ese “río” y ese mes, enero en portugués es Janeiro, puso nombre a la ciudad maravillosa, Río de Janeiro. El halo que envuelve a la que fuera capital del Imperio de Brasil, es tan grande que llega a todos los rincones del planeta. Es complicado no ver con ojos de deseo este destino de América del Sur. En nuestro caso, además, los planetas se habían alineados para ofrecernos el fin de semana de (pre) carnaval. ¡Arranca la fiesta!

Río de Janeiro

Habíamos reservado varios días (4 días) para contemplar tranquilos los innumerables atractivos, conocidos y desconocidos, de Río. Allí nos esperaba una anfitriona de lujo, Aline, una carioca que conocimos a través de couchsurfing. Licenciada en estudios medioambientales, su tranquila y constructiva charla nos tuvo toda la tarde en torno al sofá de su casa, situado en pleno pulmón de la ciudad, en Tijuca. Nos dibujó un mapa imaginario del país, que ella bien conoce por su trabajo, desde sus capitales hasta las zonas más rurales de la Amazonia. A través de los sonidos de la samba más tradicional y del maracatú, nos introdujo en el carnaval (el maracatú es una manifestación musical de origen afrobrasileño). Nos dio a probar productos ecológicos de su tierra. Disfrutamos. Vimos el sol, después la luna.

Río de Janeiro

A la mañana siguiente tocaba quemar las suelas de los zapatos. Después de un rico desayuno quedamos con los amigos del Free Way Tour (incoming@freeway.tur.br). Con ellos descubrimos el centro de la ciudad y algunos de sus rincones más históricos, que no necesariamente lo más bellos. Tal vez para ver lo mejor de Río haya que perderse, sin guías ni mapas, por ejemplo por los barrios de Lapa y Santa Teresa. Eso hicimos mientras el aterrador sol calentaba nuestras cabezas y el agua más el Guaraná (nuestra bebida preferida en este país) nos servían de reconstituyente. El rico almuerzo que zampamos en Gloria, un barrio un poco más asequible para comer, nos terminó de subir la energía perdida en el camino.

Río de Janeiro

Río de Janeiro

Río de Janeiro

 

Los Blocos

Por la tarde nos esperaba un plato fuerte, el Bloco Simpatia É Quase Amor. Estos grupos, una especie de asociaciones, conforman una parte importante del carnaval popular de las calles. Con su música, su baile y su alegría contagian de simpatía y amor a todos los locales y visitantes de Río de Janeiro. En concreto este grupo lo hacía este año con especial cariño por celebrar su 30 aniversario. Disfrutamos como niños sin parar un segundo. Desde las calles, gracias a la organización también desde los camiones desde donde arranca la fiesta, y finalmente en la playa, en la de Ipanema, ni más ni menos. Sólo un atardecer desde aquí consiguió relajarnos. Estábamos exhaustos de sentimientos positivos.

Río de Janeiro

Río de Janeiro

Río de Janeiro

 

El Maracaná

Sólo fue el primer día. El segundo, domingo, tenía todavía más. Lo primero, otra conjunción astral para amar por siempre a esta ciudad, en Maracaná hay clásico, Fluminense vs. Botafogo; lo segundo, hay ensayo general en el Sambódromo. Por orden, alcanzamos el que fuera el estadio más grande del mundo. Preguntamos para llegar a un viandante pero aquí en cuanto te descuidas te ayudan sin límites. En el pequeño paseo en auto coincidimos en presentarnos los tres como periodistas. Bonitas casualidades.

Ya estábamos aquí. La que será sede de la final del Copa del Mundo (Mundial) FIFA Brasil 2014 que desde aquí nos atrevemos a apostar que ganará el país anfitrión, nos esperaba con sus renovadas galas. Ir al fútbol en este país es mucho más que ver un juego de 90 minutos entre dos equipos, es una “cultura”, una tradición, una religión. Lo popular empieza por el precio, con entradas que arrancan en 20 reales (6 euros); le sigue la afición de toda la familia, animales domésticos incluidos, por unos colores. Y termina por la pasión, desmedida, de la torcida, los seguidores más radicales. Por encima de todo, el espectáculo, y la soporífera calor a las 16 horas. Y ganó el que nadie esperaba, el Botafogo (0-3). Si el día que se visita la ciudad no hay partido, existe la opción de hacer un tour por el estadio.

Río de Janeiro

El Sambódromo

La intensidad de esta ciudad, la pasión que le pone a todo lo que toca, iba a llegar a su culmen. En el Sambódromo Marqués de Sapucaí, el epicentro de la mayor fiesta del mundo, nos esperaban los ensayos generales para el gran desfile del Carnaval. La LIESA nos dejaron trabajar acreditados y tuvimos la enorme suerte de vivir este espectáculo a pie de pista.

Primero con un acto íntimo que reúne a las lavandeiras, las mujeres ataviadas con vestidos bahianos que cada año limpian este particular escenario antes de que arranque la fiesta, con hierbas y agua traída del mar. Después con algo que no suele llegar a nuestras televisiones, una procesión en honor a San Sebastián, patrón de la ciudad. Y por último el desfile de la escuela de samba ganadora en la edición anterior, A Unidos de Vila Isabel.



Durante varios minutos, se para el tiempo. Un teatro perfecto en forma de miles de personas apasionadas cantando y bailando se apodera del espectador. No se alcanza a balbucear ninguna palabra, solo es posible sonreír, sonreír y sonreír. La cuarta pared invisible no existe. Todos los representantes de la “escola” meten el virus del carnaval a los que miran. Es imposible estar quieto, los pies, las caderas, las manos, se mueven solo. El frenesí llega a su culmen con la batería. Es un orgasmo de felicidad, de alegría…

Río de Janeiro

Río de Janeiro

Río de Janeiro

 

El Cristo Redentor

Muchas lunas nos esperan con sueños en forma de carnaval… Con las mieles de la felicidad, llegaba un nuevo día. Todavía nos faltaba ver una de las maravillas del mundo reconocidas en Río, el Cristo Redentor. Para llegar hasta allí se puede ir en bus o tren (20  reales, 6 euros) y la entrada al monumento cuesta 32 reales (10 euros). Independientemente del gusto, o no, por la escultura más grande del mundo de estilo art decó, las vistas son imperdibles, como dicen por aquí. Otra panorámica hermosa pero cara, es la que se observa desde el Pan de Azúcar (63 reales, 20 euros).

Río de Janeiro

Río de Janeiro

Podría haber sido perfecto pero finalmente fue pluscuamperfecto. Nuestro corazón ya tiene un hueco para ti, maravilla ciudad de Río de Janeiro.


Gastos

Día 3: bus de Sao Paulo a Río 74 reales (22 euros) x 2 (45 euros) + comida 33 reales (10 euros) + transporte urbano 6 reales (1,8 euros). Total: 187 reales (57 euros).

Día 4: comidas 106 reales (33 euros) + transporte 34 reales (10,5 euros). Total: 140 reales (43 euros).

Día 5. comia 50 reales (15 euros) + snacks 10 reales (3 euros) + entrada fútbol (exonerados) + transporte 22 reales(6,4 euos) + ensayo general (gratuito). Total: 82 reales (25 euros).

Día 6: transporte 18 reales (5,5 euros) + bus a Cristo redentor 40 reales (12 euros) + acceso Cristo Redentor 64 reales (20 euros) + comidas 103 reales (31 euros). Total: 225 reales (69 euros).

Día 7: tránsito a Uruguay en avión + bus. Total sin contar con el precio del pasaje de avión y bus: 134 reales (41 euros).


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2 comments on “Río de Janeiro, ciudad maravillosa

  • Jesús Calero says:

    Tengo una curiosidad-consulta de vuestro periplo por Brasil. Yo lo visité hace un año y tuve muchos problemas para usar tarjetas de crédito que no fueran brasileñas. Sólo pude sacar dinero con mi Visa en cajeros de Citibank. En ningún caso pude usarlas para pagar en ningún sitio ni sacar dinero en cajeros. No sé si habrán resuelto esto con la que les espera este año y los próximos con los juegos olímpicos…

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    • Hola Jesús, efectivamente en Brasil hay algún problemilla para usar tarjetas y, sobre todo, para sacar dinero con algunas tarjetas. Nosotros, con la de EVO no tuvimos muchos problemas aunque es cierto que un día ningún cajero reconocía la tarjeta. Por ello lo recomendable es llevar de dos tipos (por ejemplo VISA y MasterCard), además de algo de efectivo para cambiarlo por si las moscas. Igualmente, aunque sean bancos distintos, nos consta que en el Santander aceptan la mayoría de tarjetas de bancos españoles. Por supuesto en las grandes ciudades, Sao Paulo y Río, hay menos problemas que en pequeños pueblos. Imagino que se pondrán las pilas… buenas les espera. Un saludo viajero!

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