Qué ver en Madagascar: Guía de viaje completa

Actualización: 16 octubre, 2018

Madagascar suena a exótico, a lejano, a desconocido. Este destino era un viejo sueño viajero para nosotros. Recorrer uno de los lugares con mayor biodiversidad del planeta, la isla más grande de África… Era el momento y decidimos hacerlo con nuestro Club de la Aventura de Atomarpormundo, la propuesta para que nuestros lectores viajen con nosotros en las expediciones que organizamos de forma genuina, auténtica y aventurera. Ahora, en este post, te contamos todas las claves de nuestra ruta para saber qué ver en Madagascar y cómo sacarle el máximo partido a este rincón tan alejado y hermoso del planeta.

Cómo llegar y cómo moverse por Madagascar

Llegar a Madagascar es una de las primeras aventuras del viaje. Para salvar los más de 8.000 kilómetros de distancia no hay vuelos directos desde España. Tendrás que hacer escala en París o en otras capitales africanas. Lo ideal es que busques las mejores ofertas de vuelos a Madagascar en esta página que usamos nosotros a menudo.

Una vez aterrices en el Aeropuerto Internacional de Ivato de Antananarivo, lo primero que tendrás que hacer es gestionar el visado para Madagascar. Es un proceso sencillo on arrival. Solo hay que pagar la tasa (unos 25 euros o 30 euros) en una ventanilla que hay en la zona de llegadas y listo.

En la estacion de Tana

Para moverse por el país, después de nuestra experiencia, nosotros lo tenemos claro. Lo ideal es contratar a una agencia de viajes local. Los servicios públicos son muy limitados y alquilar un coche es una locura. Las carreteras son escasas, malas y algo peligrosas (para que te hagas una idea, tiene el doble de tamaño que Reino Unido y solo un 1% de sus carreteras). Así que, sin duda, la mejor inversión será gestionar la ruta o el transporte con una agencia local. Con la que hicimos este viaje, y nuestra guía Hery, son fabulosas. ¡De confianza máxima! Si necesitas el contacto solo tienes que dejarnos un comentario o escribidnos a info@atomarpormundo.com

Qué ver en Madagascar en 10 días

Nuestra ruta al completo (del centro al sur y viceversa): Antananarivo – Manandona – Fianarantsoa – Ranohira – Parque Nacional de Isalo – Playa de Ifaty (Tulear) – Ambalavao – Reserva de Anja – Antsirabe – ONG Yamuna – Antananarivo.

Antananarivo, la capital de Madagascar

Madagascar es rural en un porcentaje inmenso del país. Los campos de arroz, las zonas boscosas, las aldeas esparcidas en cada rincón del mapa… Ni tan siquiera la capital se aleja de esta imagen agrícola que rodea al pueblo malgache. El camino del aeropuerto a la capital, Antananarivo, no parece llevar a la urbe más grande del país. Grandes plantaciones de arroz se van sucediendo hasta llegar al caos donde se acumulan coches con solera en soberanos atascos.

La capital de Madagascar no va entrar en ningún ranking como ciudad con más cosas que ver del mundo. Pero un simple paseo por la ciudad es un continuo entretenimiento por la vida callejera que tiene la ciudad durante el día. Aun así, si quieres ver la parte más monumental, tendrás que subir a la parte alta, Haute ville, de la ciudad para descubrir sus calles, el Palacio de la Reina (sin uso) y las vistas panorámicas. Y, ¡ojo!, los carteristas están al acecho de carteras y cámaras.

La herencia colonial francesa también ha dejado buenas terrazas desde las que disfrutar en Tana, nombre con el que conocen a la capital los locales. Tanto para dormir como para tomar algo es muy recomendable la del Hotel Colbert. Otro hotel boutique que te podemos recomendar es en el que nos quedamos nosotros, La Maison Lovasoa.

Olla malgaches

Al día siguiente tocaba empezar la ruta por las tierras altas. La primera parada fue Ambatolampy (a 75 kilómetros de la capital), un pueblo por el que se pasa varias horas después de salir de Antananarivo rumbo al sur.  Si te decimos que el propósito era ver una fábrica de ollas de aluminio nos dirás que nos demos una vuelta. Pero te aseguramos que ver el proceso artesanal y rudimentario con el que se construyen todas las ollas que dan de comer a todos los malgaches de país, impresiona.

Para la hora de comer (almuerzan y cenan pronto), ya estábamos en uno de los restaurantes imprescindibles de la ruta, Au Rendez – vous des pecheurs. Aquí probamos por primera vez la carne del archifamoso cebú, una vaca con joroba que es ingrediente principal en muchos platos de Madagascar. Como del cerdo, se come todo, incluida la lengua.

Ya por la tarde, antes de que cayera el sol, llegamos a Manandona, una pequeña aldea en la que los locales nos recibieron con los brazos abiertos. De forma improvisada, en el lenguaje universal para todas las edades, el de los juegos, disputamos un partido con los niños del pueblo. Ellos jugaban con la ayuda de varios cebús que entraban al campo de tierra sin avisar. Y sí… nos ganaron… 😀 

Tras el partido malgache

Fianarantsoa, la capital cultural del país

A la mañana siguiente pusimos rumbo a Fianarantsoa, la capital cultural del país. Antes, por el camino, puedes hacer una parada en Ambositra, una ciudad que acumula decenas de artistas de la madera en talleres dispersos por sus calles. Son especialistas en tallar todo tipo de diseños con sus manos.

Artesanias de madera

Como el viaje es largo (220 kilómetros y unas 6 horas de trayecto), por el camino te encontrarás, según el día, mercados en algunas aldeas. Es parada obligada. Un paseo por estos lugares es el mejor resumen del pueblo malgache: sus alimentos, sus olores, su ropa tradicional, su forma de ser. Nosotros coincidimos con el de Camp Robin, una comuna rural donde teníamos previsto comer.

A Fianarantsoa llegamos, después de muchas horas de bus, cuando era de noche. Ya al día siguiente, entre claros y nubes, descubrimos el centro cultural e intelectual de Madagascar. Esta ciudad construida en el siglo XIX es, probablemente, una de las más cuidadas y bonitas de la isla. La visita, que tendrás que hacer sí o sí con los guías que os esperan junto a la iglesia, no dura poco menos que una hora.

Este hermoso pueblo situado a más de 1.000 metros de altura, es también un buen punto para parar y descansar. Aquí te dejamos los mejores hoteles de Fianarantsoa.

Iglesia de descendencia francesa

Parque Nacional de Isalo y donde ver mejor los lémures

Madagascar es un país megadiverso. Esto no es una exageración ni calificativo caprichoso. La cuarta isla más grande del mundo tiene una de las floras y faunas más ricas del planeta. Y un dato por si todavía tienes dudas de viajar a Madagascar: casi el 80% de las especies de animales y plantas que se encuentran en este país solo se pueden ver en este lugar de los cinco continentes.

Trekking por Madagascar

La extensión natural es tan vasta y amplia que, de forma obligada, tendrás que seleccionar los parques naturales y reservas que quieras visitar. Para nosotros, el que más nos gustó, es el Parque Nacional de Isalo. Para llegar hasta allí lo mejor es instalar la base en Ranohira, el pueblo más cercano. Nosotros hicimos precisamente eso. La oferta de alojamientos en Ranohira también es interesante.

Con los primeros rayos del sol, y la fuerza de un amanecer en África, nos montamos en el transporte que nos llevó hasta la puerta del parque (15 minutos). Para conocerlo necesitarás, al menos, medio día. Para visitarlo hace falta un guía. Si quieres que te pongamos en contacto con la nuestra, súper crack, no dudes en mandarlos un mail.

Un lemur

Además de la impotente naturaleza que apabulla dentro de Isalo, otro de sus grandes atractivos es poder ver de cerca al lémur. En Madagascar conviven más de 100 especies diferentes, casi el 90% de las que habitan en la Tierra. Para verlos bien, lo mejor es que madrugues. A primera hora del día bajan de las rocas en busca de agua y sol. Ver a estos animalitos en acción, sobre todos a los de cola anillada, los más habituales, es muy divertido. La Reserva de Anja, en Ambalanvao, que visitamos a la vuelta, también es un buen lugar para ver otras especies de lémures y camaleones gigantes.

Consejos para la visita al Parque Natural:

-> Llévate bañador porque hay varias pozas muy chulas en las que podrás pegarte un buen chapuzón. Y no olvides llevar buen seguro de viaje: la aventura y los imprevistos siempre están presentes en un viaje a África.

Ifaty, la playa de Madagascar

Madagascar tiene casi 5.000 kilómetros de costa. Es fácil imaginar lo complicado que puede llegar a ser elegir el mejor lugar para descansar unos días en la playa. Con las recomendaciones de otros viajeros y la gente local nos quedamos en Ifaty, en la costa sur del país, enfrente de la gran barrera de coral.

Además de disfrutar de la playa y un baño en el Índico, estas aguas tienen fama mundial por la calidad del buceo y la gran diversidad de animales marinos. No solo eso. En temporada (julio, agosto y septiembre) se pueden ver ballenas en paseos en barco organizados. Si las ballenas todavía no han llegado, también se puede dar un paseo en barco local de vela. Los precios de las actividades no son abusivos (entre 15 euros de paseo en barco hasta 45 euros en un tanqueo de buceo).

Para vuelta, cuando el hambre aprieta, tendrás pescado fresco y marisco rico esperando en la mesa. Nuestra guía nos llevó al paraíso, el Chez Freddy Village, un restaurante donde disfrutamos de un bufete libre de almejas, erizos, ostras, gambas y un largo etcétera. Si te pilla esta lectura con hambre, nos disculpamos.

Otro punto a favor de Ifaty es la gran variedad de alojamientos y los buenos precios. Te dejamos una lista con los mejores hoteles de playa en Ifaty.

El mejor sitio para ver baobabs en Madagascar

No hay nadie que no sueñe Madagascar sin baobabs. El árbol más representativo del continente africano es uno de los puntos fuertes de un viaje a esta isla. De las ocho especies que hay en el mundo, seis pueden verse en Madagascar.

El sitio emblemático para ver estos árboles en Madagascar es la Avenida de los Baobabs. Desde allí se han tomado siempre las icónicas fotos que se repiten sin cesar cuando se habla de este país. Pero llegar hasta allí es hipotecar tres días del viaje por lo lejos que está de la capital (en la costa oeste) y de otros puntos del país. Pero, sobre todo, por las malas carreteras que llevan hasta allí.

Nosotros y el baobab

Nosotros quisimos buscar una alternativa, la Reserva Natural de Reniala. En esta pequeña reserva natural, gestionada por una ONG y las comunidades locales, verás muchas más especies de baobabs y entenderás la grandeza de este árbol milenario con buenas explicaciones de los guías. Y no solo vimos los enormes baobabs. Todos los expedicionarios se sorprendieron de ver algo distinto, un pequeño baobab de menos de un año. ¡Larga vida le espera! Nosotros aprovechamos el amanecer, cuando los colores del sol en África se parten en miles de tonos rojizos, para emocionarnos con las siluetas de los gigantes.

ONG Yamuna, el mejor cierre

Como siempre suele pasar en este mundo loco, la riqueza natural es inversamente proporcional a la riqueza del pueblo que los alberga. Madagascar, desgraciadamente, cuenta con una de las rentas per capitas más bajas del mundo y una gran parte del pueblo malgache sobrevive con menos de dos dólares al día.

Alojamientos rurales

Para entender a un pueblo hay que mezclarse entre él, escucharlo, sentirlo. En este viaje, en varios momentos lo hicimos. Primero en el pueblo de Manandona. Más tarde en una pequeña aldea, Iaritsena. La humildad de disponer junto a ellos de lo más básico, algo de comida hecha al carbón, la luz que desprenden las velas y la poca agua que sale del pozo comunitario, hace entender que los cómodos valores occidentales cambien de un plumazo.

Para el final del viaje nos quisimos alejar de monumentos, naturaleza y atracciones turísticas. Queríamos acércarnos a lo que más nos importa, las personas. Gracias a otros amigos viajeros conocimos a una ONG española con sede en Madagascar, Yamuna. En su sede, a las afueras de la capital, pasamos nuestro último día colaborando con ellos.

Divididos por grupos nos repartimos en la escuela que construyó Yamuna y que presta mucha ayuda a la comunidad local. Algunos expedicionarios se pelearon con la dura tierra para plantar árboles que dieran sombra a los niños. Otros cogieron el palaustre y los ladrillos para construir una futura aula. Para los arreglos de sillas y mesas de las clases, también hubo manos que ayudaron. Y para apoyar al equipo de cocina que da de comer a decenas de niños cada día. Entre todos construimos un día de los que no se olvidan.

Qué nos encantó y qué cambiaríamos

Con lo que nos quedamos

  • La gente. El pueblo malgache es su mayor tesoro. La gente es amable, generosa y tiene curiosidad por el que llega de fuera. Dormir en sus casas humildes y compartir con ellos ha sido lo mejor del viaje.
  • La comida en la costa. Comer pescado y marisco fresco a muy buen precio es posible en la zona de Ifaty. Asegúrate de que es fresco. Si es así, disfruta. Seguimos soñando con la mariscada que nos comimos.
  • Contar con el transporte, la asistencia, el cuidado y la guía de una súper agencia local que nos hizo la aventura mucho más fácil.

Lo qué cambiaríamos

  • Los trayectos en carretera se hacen eternos. Para 100 kilómetros son 3 horas o más, según el trayecto. Seguro que hubiéramos ampliado uno o dos días la ruta para descansar más.
  • Alargaríamos también un día en la playa para disfrutar esta zona con más calma.
  • Quizás incluir algo del norte si se dispone de tiempo, incluso ir a la Avenida de los Baobabs.

¿Qué te ha parecido nuestro post sobre qué ver en Madagascar? Incluiríais algo más para este viaje? ¡Cuéntanos! Estamos deseando leer tus propuestas y experiencias. ¡Deja tu comentario más abajo!


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5 comentarios en “Qué ver en Madagascar: Guía de viaje completa”

  1. Me ha encantado este post sobre Madagascar. Para mí también es un sitio de esos que me encantaría visitar, conocer lo Lemur y los Baobabs. Creo que lo de contratar un guía local es muy buena idea y que vale para más destinos. Una pregunta ¿se puede visitar en Agosto?

  2. Espectacular este viaje y todo un mundo por descubrir, no lo tenia en mi lista de viajes pendientes pero ya lo he anotado, me encantaría conocer el Parque Nacional de Isalo

  3. Una guía súper completa. 👍🏼 Antes de leer vuestro post, para nosotros Madagascar era sinónimo de naturaleza y vemos que no estábamos muy desencaminados… 😜 Lo único que nos echa un poco para atrás es que los trayectos se hagan tan larguísimos y que para recorrer apenas 100 kilómetros se tarden horas y horas… 🙁

    Saludos.

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