Un resort de lujo en las Islas Maldivas

Las Islas Maldivas son el paraíso. Cuentan con algunas de las mejores playas del planeta, aguas cristalinas, arena rubia y fina como la harina y un clima espectacular todo el año. Nos habíamos planteado disfrutar este destino en plan low cost o con un pequeño lujo en un resort de 3 estrellas modesto. Una vez allí, teniendo tan cerca el edén, desde Dhiffushi, fuimos incapaces de resistirnos a la tentación. Cual Adán y Eva en el nirvana, por primera vez en nuestras vidas, nos liamos la manta a la cabeza, mucho, y reservamos una noche en un resort de 5 estrellas en las Maldivas.

Islas Maldivas

No vamos a negar que alojarse en un resort de máxima categoría en estas islas es caro. Lo es, y mucho. Máxime cuando es temporada alta en las Islas Maldivas. Nuestra habitación, por ejemplo, a precio oficial estaba en casi 1.000 dólares la noche. Pero siempre queda la temporada baja y las ofertas, que también las hacen los establecimientos de este tipo. Aún así, como os hemos contado, somos de vivir la vida al máximo y, sin pensarlo, no sólo reservamos en un resort de lujo, sino que optamos por la habitación más cara que había disponible, una beach villa a pie de orilla con jacuzzi al aire libre en la propia habitación. Total, iba a ser una vez en la vida… Era mejor hacerlo y no pensarlo.

Islas Maldivas

Elegir una buena isla en las Maldivas no es una tontería. Hay 1.200 islas divididas en 26 atolones. De esas 1.200 que conforman el país, habitables son sólo 200. ¡Ya hemos descartado bastante! De las 200, 98 son islas privadas y cada una tiene un resort.

Nosotros, después de mirar y ‘requetemirar’ entre las 98, como os podéis imaginar, optamos por un lujo “a nuestro alcance”, el Meeru Island Resort & Spa. Este alojamiento de 5 estrellas, situado en la isla de Meerufensushi, en el mismo atolón de Malé, al norte, contaba con cientos de comentarios positivos y decenas de galardones internacionales. Íbamos a acertar seguro.

Islas Maldivas

La bienvenida al lobby del hotel fue de VIP. Teníamos los cócteles fríos esperando en la mesa. La responsable de marketing, Cherry, aguardaba para contarnos todos los secretos de esta ciudad en pequeñito. Aquí no falta un detalle: 60 hectáreas en las que caben 286 habitaciones, 6 bares y restaurantes, 2 recepciones, un gimnasio, varias zonas deportivas habilitadas, un campo de golf, varias piscinas, una sala de spa, una clínica médica, una biblioteca, varias tiendas, una joyería,…

Islas Maldivas

Nuestra habitación era la que había soñado tantas veces María José en voz alta. 80 metros cuadrados de lujo a orillas del mar. Un cuarto inmenso con la temperatura correcta, ni frío ni calor, y todas las facilidades que os podáis imaginar, daba paso a un gran ventanal. La terraza, con dos hamacas y una mesa para las copas, estaba a pie de playa, literal. Nos separaba del rompiente de las suaves olas no más de cinco metros. En el interior, había otra sorpresa. En el cuarto de baño, semi al aire libre (sorprendente y maravilloso) teníamos una ducha y un jacuzzi para disfrutarlo a la luz de la luna y las estrellas.




No tardamos ni un segundo en descorchar el vino que nos pertenecía. Nos habían dado un upgrade de pensión completa a ‘Todo Incluido’. ¡Qué más íbamos a pedir! Agobiados con el plan de actividades que teníamos incluido en nuestro programa, empezamos a analizarlo en las hamacas. Ya tendríamos tiempo de descubrir y hacer. Ahora queríamos probar el agua que teníamos frente a nuestra habitación. Como bien decía el cartel que se pone en las puertas de las habitaciones para que no moleste el servicio: don’t disturb (pero escrito en un coco que queda mucho mejor).

Islas Maldivas

No habíamos parado de comer atacando el mini bar de la habitación pero ya era la hora del almuerzo. Salivamos solo de ver el buffet que estaba preparado en el restaurante al que fuimos primero. Nos sentamos lo que se dice en primera línea de playa. Solo unos metros nos separaba de la espuma del mar. Después, tras los postres, también teníamos tragos largos incluidos, así que allí fuimos al lounge bar de al lado. Necesitábamos un paseo para bajar la comida urgentemente.

Islas Maldivas

Dimos un paseo por todos los rincones de la isla, una pequeña ciudad situada entre el edén y el paraíso, a la derecha del cielo. Las fotos salen bien aquí aunque las hagas al revés. Creo que ni los científicos pueden tener respuesta a tan apabullante belleza y sensación extrema de felicidad que tenían todos los viandantes con los que nos cruzábamos.

Islas Maldivas

La cama también había que probarla. No piensen mal… Necesitábamos una mini siesta. Justo la que hizo que se nos abriera de nuevo el apetito. En esta ocasión fuimos a por unos snacks al bar de la piscina más cercana que teníamos. Con nuestro sándwich, nuestros refresquitos y en la infinity pool viendo el atardecer, éramos como niños el día de Reyes. Sin solución de continuidad había que seguir comiendo. Cantidad pero, sobretodo, calidad.

Islas Maldivas

Para la noche lo mismo que para la sobremesa, un cóctel para hacer bien la digestión. Íbamos a por el cuarto bar nuevo en pocas horas. Nos lo tomamos en la gloria, escuchando música en directo de canciones versionadas. Las estrellas ya estaban preparadas para el resto de la velada.

Islas Maldivas

A la mañana siguiente, aún nos quedaba un desayuno por delante y el resto de actividades que no habíamos podido hacer la jornada anterior: un poco de golf, otro poco de snorkel, unos aperitivos y un poco de lectura bajo un cocotero. No somos ricos y los placeres dinerarios deben ser cortos pero intensos. Ahora, unos cuantos euros menos y satisfacciones después, podemos asegurar que cualquier inversión en hedonismo puro bien merece la pena. Si yo fuera tú empezaría a engordar al cerdito de la hucha. Un resort de lujo en las Maldivas una vez en la vida (o al año ;D ), no hace daño.

Islas Maldivas

Aquí te dejamos el vídeo-resumen de esta experiencia para inspirarte.

 

 


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2 comentarios en “Un resort de lujo en las Islas Maldivas

  • Julia Valverde says:

    Muy interesante, debisteis disfrutar muchísimo en un resort así, y con unas vistas tan impresionantes, disfrutaríais aún más.

    Reply
  • Julia, te recomendamos que, al menos una vez en la vida, disfrutes de este paraíso. Maldivas son un lugar único y, de cualquiera de las formas posibles que podrás leer en nuestro blog (low cost, medium cost o high cost) podrás conocerlas. Depende de ti 😉

    Reply

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