Escapada de fin de semana a Malta. Ruta y consejos

Malta es tierra de contrastes. Por esta isla han pasado los fenicios, los griegos, los romanos, los árabes, los españoles, los franceses, los ingleses… Y eso se nota. Sus calles, su cultura, sus tradiciones son la mejor mezcla de la herencia de otras civilizaciones. La mezcolanza perfecta, el equilibrio entre lo mejor y lo peor de cada pueblo. Estar en Malta es como estar en Italia, o en Marruecos, o en Croacia, en todos los sitios y a la vez en ninguno.

Cómo llegar

Para llegar a Malta, una isla situada en medio del Mediterráneo, la mejor opción es coger un avión. El aeropuerto, a pocos kilómetros de La Valeta (la capital), pero a no menos de 30 minutos (por el tráfico constante), recibe muchos vuelos de compañías low cost. Para conseguir la mejor oferta puedes mirar en este comparador de vuelos aquí.

fin de semana en Malta

La otra forma de llegar a Malta es por mar. La Valeta cuenta con un importante puerto donde atracan grandes cruceros y otros ferries. En barco se puede llegar, principalmente, desde el sur de Italia, Génova o Marsella. Como los horarios cambian mucho y las operaciones están siempre a expensas del tiempo, es mejor consultarlo directamente con las compañías.

La Valeta

La capital de Malta es una joya tallada con el paso del tiempo y multitud de estilos. La Valeta es el mejor reflejo del país, de una tierra de idas y venidas. Su centro, Patrimonio de la Humanidad, se puede recorrer sin prisas en una tarde.

fin de semana en Malta

En este viaje, al que María José no se ha podido apuntar por compromisos laborales, hemos ido tres buenos amigos y aventureros, Félix, Iñigo y yo (JP). Para darle emoción al fin de semana, cada uno llegábamos de un rincón de España. Félix desde Palma de Mallorca, Iñigo desde Vitoria y un servidor desde Sevilla. Una vez juntos, alquilamos un coche, la mejor forma de conocer el país la mejor forma de conocer el país, y nos pusimos manos a la obra, pero conduciendo por la izquierda.

Antes de poner nuestro cuartel general en Sliema (estos son los mejores hoteles de Malta), una zona bien comunicada y con muchas propuestas de ocio, restauración y hoteles, decidimos conocer la capital. Fue a trozos, un poco el primer día que llegamos y otra parte el último. Para el primero reservamos el paseo por el centro, la visita a las iglesias y, sobre todo, el atardecer en el Jardín de Barakka frente a las 3 Ciudades. La cena, memorable, fue en Restaurante Mamma Mia, en Ta´Xbiex. Para el último día dejamos el Fuerte de San Elmo, un lugar que merece la pena visitar y que os llevará, al menos, una hora.

fin de semana en Malta

La Valeta es una ciudad de día. Para la noche todo el mundo se mueve en torno a Sliema y Paceville. Por 1,50 euros, un ferry conecta Valeta con Sliema, el barrio más cercano (horarios limitados). Además, una completa red de autobuses complementa este servicio a cualquier hora. Es la zona joven, gamberra pero también, en parte, elegante y chic. Hay que saber elegir. Hay muchas opciones para cenar en la zona del waterfront y miles de propuestas para emborracharse por pocos euros. Esa parte, la canalla, es la que menos nos gustó. Calles atestadas de jóvenes borrachos, descontrol en las calles y una forma de diversión agresiva. Cerca está la alternativa. Tranquilas terrazas mediterráneas en las que poder tomarse una pizza o una cerveza al fresco.

Islas de Gozo y Comino

Al día siguiente, la jornada que teníamos completa, la aprovechamos para descubrir las islas vecinas. La primera, a la que se llega desde Malta, es la Isla de Gozo. Un ferry conecta las ciudades de Cirkewwa (oeste de Malta) con Mgarr (en Gozo). El precio del billete es de 4,65 € por persona y de 15,70 € por el coche. El servicio es ininterrumpido durante las 24 horas. Podéis consultar los horarios del ferry de Malta a Gozo aquí.

Lo mejor, para aprovechar las horas de sol y no perder tiempo en desplazamientos, es ir directamente hasta la Isla de Comino que está conectada con varias lanchas rápidas desde el mismo puerto al que se llega. El precio, en este caso, es más caro porque la isla es también más turística. Cuesta 10 euros (ida y vuelta) y se tarda no más de 15 minutos en llegar. En algunos casos, si os toca un capitán loco como a nosotros, lo haréis en 5 minutos y volando por encima de las olas.

 

Comino, que recibe el nombre por la multitud de plantas herbáceas de este tipo que había en la isla, es simplemente espectacular. Este santuario ornitológico y reserva natural es un paraíso para los amantes de la naturaleza. La costa escarpada con acantilados por los que discurren los caminos lleva a pequeños tesoros que, en ocasiones dan a pequeñas calas y ensenadas de rocas y aguas cristalinas.

Pero, como tesoro que se precia, todos van en busca de él en forma de turistas. La playa junto al embarcadero, la primera que ven todos los que llegan, es precisamente la que hay que evitar. Atestada hasta el último centímetro, cualquier atisbo de posible tranquilidad en la isla se muere a la primera milésima de segundo. Por eso hay que llevar zapatillas de deporte en vez de chanclas para esta visita y caminar sin miedo. Solo hay 3,5 kilómetros cuadrados de isla que se coronan con un castillo que se puede visitar (gratis, solo se paga la voluntad). Nosotros lo hicimos y disfrutamos de paisajes increíbles. En este momento, en contacto con la naturaleza, fuimos valientes e incluso apagamos el móvil para que la desconexión fuera completa.

fin de semana en Malta

A la vuelta de Comino, ya en la Isla de Gozo, retomamos el camino con nuestro coche. Nos quedaba parte del día para aprovecharlo y pusimos rumbo a la ciudadela de Victoria (Rabat), la capital de esta isla. En esta fortificación muy bien conservada y que se remonta a la Baja Edad Media, se paró el tiempo. Durante siglos sirvió de refugio contra los ataques de los corsarios. Frente a las hordas de turistas que desembarcan en la playa de Comino, aquí apenas hay varias almas visitando este patrimonio. Es un placer pasear por sus callejuelas. Imaginar lo que pasó intramuros hace muchos años.

Casi sin darnos cuenta, topamos con un lugar de los que no se olvidan. Se nos echó la hora encima para comer y al ver la puerta abierta, entramos. Eran las cinco de la tarde y con el horario inglés (en Malta se almuerza entre las 12 y las 14h y se cena pronto) teníamos un lío con las comidas. En la parte baja, Ta´Rikardu, que así se llama, es un lugar oscuro y que a esa hora estaba vacío. Estuvimos a punto de irnos pero nos dijeron que arriba tenían terraza.

Aunque no lo parezca, justo arriba, y tras subir una escalera de caracol como la que tienen los palacios y castillos labradas en piedra, accedimos a ese maravilloso lugar. En medio de la ciudadela, con unas vistas increíbles, el plato típico (conejo guisado y queso fresco con pimienta) y las campanas repicando, pusimos fin a una visita de la que no esperábamos nada y que nos devolvió mucho (y totalmente gratis).

Isla de Malta

La Isla de Malta tiene mucho más que ver fuera de La Valeta. El territorio con mayor densidad de población de Europa sorprende y va más allá de los tópicos de fiesta, clases de inglés y turismo low cost, que también. Al este de la isla, como plan mañanero, nos fuimos en dirección a Marsaxlokk, el pueblo marinero más conocido.

fin de semana en Malta

Antes de llegar a él hay un lugar que merece una parada, St. Peter´s Pool, una piscina natural construida en pleno Mediterráneo por la erosión de las rocas. El acceso no es directo, hay que andar cinco minutos por medio de un monte. El plan es sencillo. Llegar, buscar hueco (mejor ir temprano) y tirarse desde el borde de la piscina en un salto de unos seis metros. En caso de que no os guste la aventura, también hay opción de bañarse por algunos accesos rocos que hay hasta el agua.

Con el relax que da un baño matutino en el Mediterráneo, pusimos rumbo a Marsaxlokk. Este pueblo que baña el Mediterráneo, es colorido y pintoresco. Los “luzzus”, los barcos con ojos que pueblan su bahía natural, pone la paleta de colores a una fotografía imprescindible de Malta. Por un día nos quedamos sin ver su mercado de pescado (es los domingos). Y, probablemente por eso, por no comprarlo directamente a los pescadores, nos quedamos con las ganas de probar pescado rico en este pueblo marinero. Los bares y restaurantes, a tenor de lo visto, no ofrecen buena calidad en la materia prima. Si queréis deleitaros con alguna especialidad local, que las hay, buscad con calma, paciencia y preguntado a los locales. Y después decírnoslo para la próxima vez.

fin de semana en Malta

Para compensar la tranquila mañana que habíamos tenido, por la tarde quisimos ponerle un poco de ajetreo y cultura al cuerpo. En Mdina, la antigua capital de Malta, descubrimos el legado patrimonial con el que cuenta isla después del paso de tantos siglos de luchas, guerras y convivencia. Esta ciudad amurallada está repleta de palacios, edificios religiosos, casas con preciosas fachadas y calles en donde dice que se escucha el silencio. Para escuchar el silencio y visitarlo con calma, debéis evitar las horas de máxima afluencia.

A una de las personas del grupo, del que no diré el nombre, se le había antojado ir a Mosta. La cercana ciudad desde Mdina cuenta con la iglesia con la cúpula más grande del país. Era una curiosidad que queríamos ver con nuestros propios ojos. Realmente, para ser sinceros, no es nada que quite el sueño. Cierto. Pero este pueblo, alejado de las rutas turísticas más seguidas, nos ofreció la posibilidad de encontrarnos con la Malta más rural y cercana. Justo en frente de la iglesia, en un bar lleno de parroquianos, Mellows café, pudimos descubrir la auténtica gastronomía cotidiana maltesa y pagada a precio local.

fin de semana en Malta

Faltaba el atardecer. Ese que nos costó tanto decidir donde sería. Finalmente, no sin discusión, optamos por verlo desde el Pueblo de Popeye. Esta villa que se creó expresamente como decorado de la película y que se puede visitar, es un lugar ideal para ver la puesta del sol. Además del colorido de la villa del famoso personaje de dibujos animados, la bahía natural que hay justo delante (Anchor Bay), hace que las tonalidades del mar y el cielo se mantengan para siempre en las retinas. Mediterráneo. Siempre Mediterráneo.

 


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3 comments on “Escapada de fin de semana a Malta. Ruta y consejos

  • ¡Que ganas de ir a Malta me han entrado al leer el post! que color de agua más limpio y transparente para darse un buen chapuzón 😀

    No sabía que se rodó la pelicula de popeye allí. Tendremos que conocerlo ^^

    ¡Un abrazo!

    Reply
  • ¡A nosotros Mosta nos trae muy buenos recuerdos! Tiene una cupula la iglesia que es tan grande como el pueblo… ¡Sorprende mucho! Y os falta el mejor restaurante del mundo, donde estuvimos trabajando nosotros, y la verdad es que es un sitio espectacular… ¡Gillieru! Si volvéis, no podéis no ir a este sitio…:)
    Nos encanta Malta a otro nivel…

    Reply
  • Nosotros estuvimos a punto de irnos a Malta a vivir unos meses y ahora lo tenemos como una pequeña espinita clavada… Ya habíamos mirado precios y hasta teníamos el capricho de bañarnos en St Peter´s Pool…

    Reply

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