Nuestra ruta por Andalucía favorita: pueblos blancos de Cádiz, tesoros de Málaga y Alpujarra almeriense

Actualización: 25 enero, 2023

Andalucía es la Comunidad Autónoma más visitada por los turistas españoles y se sitúa entre los primeros destinos de los turistas extranjeros. El clima, la herencia cultural, la riqueza paisajística tanto en la costa como en el interior, la gastronomía, la variedad de la oferta y la buena relación calidad-precio constituyen las principales bazas del turismo andaluz. En este post te proponemos nuestra ruta por Andalucía en coche favorita para 15 días y para que no te pierdas los pueblos más bonitos de Andalucía.

Como andaluces que somos te podemos dar buena cuenta de ello, pues todas nuestras provincias tienen un encanto especial. En esta ocasión te proponemos recorrer Cádiz, Málaga y Almería, que incluyen auténticas maravillas. Pero en todo el territorio andaluz hay muchas más. Descúbrelas. ¡Comenzamos!

Ruta por Andalucía: Pueblos blancos de Cádiz

Una de las características de la fisonomía andaluza son sus pueblos blancos, encalados originalmente para aislarse del sol y para desinfectarse. Pero los pueblos blancos de la provincia de Cádiz se llevan la palma, se han ganado el título de los más bonitos, sobre todo los que quedan al noreste tirando hacia el interior.

En este post no da lugar a tratar los 19 municipios que conforman la ruta de los Pueblos Blancos (Algar, Algodonales, Arcos de la Frontera, Benaocaz, Benamahoma, Bornos, Coto de Bornos, El Bosque, El Gastor, Espera, Grazalema, Olvera, Prado del Rey, Puerto Serrano, Setenil de las Bodegas, Torre Alháquime, Ubrique, Villaluenga del Rosario, Villamartín, Zahara de la Sierra), ni los pueblos costeros tan pintorescos y cargados de historia como Vejer de la Frontera, Conil o El Puerto de Santa María. Aquí nuestra selección para comenzar la ruta en coche por Andalucía.

Arcos de la Frontera 

Arcos probablemente sea uno de los pueblos más bellos de España y uno de los más famosos en la ruta de los Pueblos Blancos. Entre las empinadas y estrechas calles encaladas nos encontramos varios arcos y arquillos, y también su atractivo principal: la Peña de Arcos, conocida como el Balcón del Coño. Ya imaginarás el motivo.

Pueblos blancos de Cádiz: Arcos de la Frontera

Setenil de las Bodegas

Y Setenil quizás sea uno de los más fotografiados de la provincia de Cádiz, ya que es un pueblo único situado en el tajo de un río y creado en un peculiar entramado urbano, donde las casas se construyeron dentro de la propia roca.

Pueblos blancos de Cádiz: Setenil de las Bodegas

Zahara de la Sierra

En Cádiz hay dos Zaharas, la de la costa, Zahara de los Atunes, y la de interior. A Zahara de la Sierra, coronada por el castillo, se viene a disfrutar de la naturaleza desde su propio y extenso embalse.

Pueblos blancos de Cádiz: Zahara de la Sierra

Grazalema

De pequeños veníamos de excursión con el colegio y nos encantaba pasear por este encantador pueblo gaditano y caminar por los senderos del Parque Natural Sierra de Grazalema. ¿Sabías que Grazalema es uno de los puntos donde más llueve de España? Pues sí…

Pueblos blancos de Cádiz: Grazalema

Olvera

Este enclave rural, lugar de nacimiento de nuestras abuelas, está situado en la Sierra de Cádiz y es de los más auténticos que se pueden visitar. No hay tanto turismo y eso se nota. Olvera está declarado Conjunto Histórico Artístico por la belleza de sus calles y por su entorno discurre la Vía Verde de la Sierra, declarada Interés Turístico en Andalucía.

Pueblos blancos de Cádiz: Olvera

Ruta por Andalucía: Tesoros malagueños

La popular Ruta de los Pueblos Blancos de Andalucía comprende no solo las comarcas de la Sierra de Cádiz, también la Serranía de Ronda. Tomaremos Ronda como centro, algunos pueblos costeros y otros con un gran valor patrimonial e histórico para seguir con nuestra ruta en coche por Andalucía.

Ronda

Se trata de un bonito pueblo blanco de Málaga, marcado por un impresionante tajo del río Guadalevín. Solo tendrás que asomarte por su famoso puente para entenderlo. No te pierdas tampoco sus baños árabes o su plaza de toros (considerada como una de las más antiguas y monumentales de España).

Frigiliana

Para muchos puede ser considerado el pueblo más bonito de la provincia de Málaga por sus cuidadas y blancas calles llenas de flores que trepan cuesta arriba formando un laberinto, ahora salpicado de talleres de artesanos, tiendas de vinos y de pasas muy propios de la localidad.

Ruta por Andalucía: Frigiliana

Nerja

Nerja tiene 300 días de sol para disfrutar en sus playas y salvajes ‘calitas’ (puedes elegir entre una quincena). Para nosotros las más bellas de la costa de Málaga.

En el propio municipio, que hizo famoso la serie de televisión Verano Azul, se encuentra el Balcón de Europa, uno de los miradores más famosos de Andalucía, incluso de España.

Ruta por Andalucía: Nerja

Júzcar

Este pueblo no es blanco, es azul. Sí, sí. Fueron necesarios 9.000 kilos de pintura azul para convertir este típico pueblo andaluz, blanco de la cal de la herencia árabe, en un pueblo Pitufo por una producción publicitaria. Terminó el rodaje y municipio pensó que sería un buen atractivo turístico. No se equivocaron. Pero si coincides en otoño-invierno puedes hacer rutas de senderismo por la Sierra de las Nieves, ya que su entorno y árboles estarán teñidos de ocres y cargados de castañas.

Ruta por Andalucía: Júzcar

Antequera

Presume de ser el kilómetro cero de Andalucía y por poseer dos maravillas de Málaga: el conjunto de dólmenes de Menga, Viera y El Romeral y el Paraje Natural de El Torcal, famoso por las caprichosas formas de sus rocas calizas.

Ruta por Andalucía: Antequera

Ruta por Andalucía: Alpujarra almeriense

Si te hablamos sobre la Alpujarra seguro que se te viene a la cabeza la famosa comarca de Granada, pero… ¿sabías que se extiende hasta Almería? A las espaldas del Parque Nacional de Sierra Nevada se encuentra la Alpujarra almeriense compuesta por 24 pequeños pueblos blancos bañados por el río Andarax. Nosotros te vamos a hablar de los más bonitos cuando hicimos nuestra ruta en coche por esta comarca de la provincia almeriense.

Almería no es sólo el Desierto de Tabernas o las playas del Cabo de Gata, Almería tiene otra cara, menos conocida, llena de historia, cultura y tradición. Esta zona fue el último refugio Al-Andalus en la Península Ibérica, por lo que la presencia musulmana está muy presente. Solo hay que recorrer estos pequeños y coquetos municipios en el silencio y tranquilidad por las estrechas calles blanqueadas para darse cuenta. Es un gustazo si quieres hacer algo diferente.

Padules

Este pequeño pueblo de la Alpujarra almeriense tiene poco más de 400 habitantes y se gana el corazón de todo el que lo visita. Situado en lo alto de una colina destaca por el rastro islámico que dejó la era morisca en el municipio y que hablaremos un poco más abajo.

También destacan las rutas de senderismo que puedes hacer por los Canales de Padules siguiendo el río Andarax. El recorrido pasa por viñedos (no te vayas del pueblo sin probar sus vinos), miradores con vistas asombrosas, cascadas, frondosa vegetación y pozas naturales en unas gargantas donde darse un baño en aguas de lo más apetecibles. De hecho, el nombre de Padules significa ‘pequeñas lagunas‘ por los manantiales y acequias de tiempos de los árabes.

Alpujarra almeriense: Padules

En el propio municipio, como te decimos, existe un rico patrimonio arquitectónico que ver en Padules: la iglesia de Santa María La Mayor, del siglo XVI, es de estilo mudéjar (el templo original fue quemado en 1568, pero pocos años después se inició su reconstrucción) o la ermita de Nuestra Señora de los Desamparados.

Si tienes oportunidad de hacer cuadrar tu visita en el mes de mayo coincidirás con la Recreación Histórica de la Paz de la Alpujarra, un hecho histórico que ocurrió hace 450 años y supuso el fin a la Guerra de las Alpujarras. Merece la pena conocerlo por la calidad y rigurosidad de las representaciones. Este acontecimiento marcó la historia del pueblo hasta la actualidad. En el año 1569 don Juan de Austria se instaló en Padules para acabar con la expulsión de los moriscos de la región. A partir de 1570 se inició la repoblación de la zona con cristianos, la mayoría procedentes de Jaén y resto de Andalucía Oriental, Castilla-La Mancha y Valencia.

Almócita

Almócita es un pueblo aún más pequeño que el anterior, con 170 habitantes en total. A pesar de su dimensión es uno de los pueblos más bonitos de la Alpujarra almeriense. A nosotros nos conquistó desde el primer minuto.

En el municipio se percibe la historia árabe como si todavía fuera una realidad. Un trazado de plazas y callejuelas estrechas y serpenteantes con casas de fachadas blancas y con flores en puertas y balcones. Almócita se ha convertido en un auténtico museo al aire libre que presenta la arquitectura morisca mejor conservada de toda la provincia.

Destaca la iglesia de Nuestra Señora de la Misericordia, reconstruida a finales del siglo XVII pues el templo original no sobrevivió al ataque de los moriscos en 1568. En la actualidad es visitable y utilizada como jardín ya que no dispone de techo ni cubierta. Solo la capilla mayor se conserva y ésta sí está dedicada al culto.

Otro lugar interesante que ver en Almócita es el aljibe. Se trata de una construcción hidráulica del siglo XIII- XIV de origen árabe que servía para abastecer de agua a la población. A principios del siglo XX se instala un lavadero municipal en su interior y posteriormente, sobre él, se construye el edificio del Ayuntamiento. Ambos se pueden visitar.

Imprescindible también es visitar el barrio de la Judería de Almócita. En este Barrio Bajo vivía una comunidad de judíos que fueron expulsados en el 1492, como el resto de judíos que vivían en España. El barrio todavía conserva su esencia con la disposición de las calles y arquitectura de las casas. En la actualidad se puede ver el Almouseum Arte a Pie de Calle, una serie de imágenes de personas que han vivido en el pueblo durante el siglo pasado hasta la actualidad en las paredes de la zona, así como poesía en las fachadas y murales.

Por último, no podíamos pasar por el alto su Récord Guiness mundial: el candil más grande del mundo. Durante muchos años, cuando no había iluminación eléctrica en el municipio, ésta era la principal fuente de luz. De ahí que la Noche de los Candiles tenga un hueco mágico en la agenda de Almócita, un evento destinado a la consciencia ecológica (se apagan todas las luces del pueblo, se prende el gran candil y los vecinos se vuelcan en un ambiente único con música y bailes). Tiene lugar el primer sábado de mayo.

En los alrededores de Almócita hay distintas rutas de senderismo de varios niveles de dificultad para que todos los visitantes puedan disfrutar del entorno, como el sendero Cortijo de las Paces-La Solana, el sendero Fuente de los Naranjos, el sendero de los 3 pueblos y el sendero Bogaraya-Minas de la Solana.

Fondón

Esta localidad, como el resto de los pueblos de la Alpujarra almeriense, tiene un pasado árabe, pero en este caso no conserva demasiado patrimonio que nos recuerde a estos orígenes. Fondón, formado por otros dos núcleos urbanos, Fuente Victoria y Benecid, ha conservado hasta la actualidad construcciones y restos de diferentes culturas y épocas, sobre todo romanas.

En este municipio de Almería, de poco más de 1.000 habitantes, basado fundamentalmente en las riquezas mineras, destaca el Cerro del Castillo, la iglesia de San Andrés, construida sobre una mezquita árabe en 1550 y que fue quemada en la rebelión de las Alpujarras (está declarada Bien de Interés Cultural). Otro elemento patrimonial que ver en Fondón es el Viejo Pósito, que se utilizaba para guardar el grano de los agricultores del pueblo. Este edificio, que actualmente alberga las dependencias municipales, es el depósito mejor conservado de toda la Alpujarra almeriense.

Si paseas por el municipio observarás distintas casas de aspecto señorial (construidas en el siglo XVIII). La más destacada era la de la familia Godoy, una familia de escribanos muy conocida en el pueblo, o el Palacio Casa de los Godoyas, que actualmente ejerce de centro cultural del Ayuntamiento y cuenta en su interior con exposiciones de la arquitectura e historia de la Alpujarra almeriense.

Alpujarra almeriense: Fondón

Por último, no puedes perderte el Callejón de la Torre o la fuente de Carlos IV. Como curiosidad de esto último, debes saber que la fuente tiene dos caras, una para las personas y la otra era utilizada como abrevadero para los animales.

Los aficionados al deporte tendrán mucho trabajo por aquí. Además de senderismo, se puede hacer bicicleta de montaña, barranquismo, escalada o esquí en La Ragua.

Laujar de Andarax

Laujar de Andarax, ubicado a casi mil metros de altura y capital de la Alpujarra almeriense, es uno de los pueblos con un pasado histórico más marcado. Lajuar destaca por haber sido Corte de Reyes en su pasado árabe.

En la Alcazaba residía Boabdil, el último señor de la Alpujarra Almeriense antes de ser desterrado a África por los cristianos. También residió aquí Aben Humeya, líder de la guerra de las Alpujarras en 1570.

Lo mejor para conocer este pueblo es hacer un recorrido por sus numerosas fuentes (también llamadas pilares) que nos recuerdan constantemente a este pasado. Siguiendo una ruta de 17 fuentes repartidas por todo el pueblo conoceremos lugares como la Plaza Mayor, el Convento de San Pascual, los restos de la Alcazaba o la Ermita de las Ánimas. Otro atractivo patrimonial que ver en Laujar de Andarax es la Iglesia de la Encarnación con su impresionante retablo barroco y torre mudéjar.

Este pueblo almeriense, a pesar de ser el más grande de los cinco que te presentamos, es un reducto de calma y tranquilidad. Aquí nació Francisco Villaespesa, el más importante poeta y dramaturgo almeriense.

Alpujarra almeriense: Laujar

En los alrededores del municipio se pueden realizar excursiones y rutas de senderismo, algunas guiadas de la mano del personal del Ayuntamiento, paseos en bicicleta o a caballo y disfrutar de sus excelentes vinos.

Alcolea

En épocas del emirato musulmán, denominaron estas tierras como Alpujarra, un término que curiosamente se adoptó en el resto de la comarca almeriense. Se denominó así porque tenía algo de laberinto andaluz, con sus empinadas callejuelas, su artesanía de evocación morisca y construcciones típicas de montaña pero con tejados planos (azoteas).

Uno de los lugares indispensables que ver en Alcolea es la Iglesia de San Sebastián, construida sobre una antigua mezquita en el siglo XVI. La ermita de San Sebastián y San Ildefonso, edificada a principios de 1700, es de estilo mudéjar. Te sorprenderán las vistas panorámicas que se obtienen desde aquí y que muestran lo estratégicamente bien situada que estaba.

Tampoco te puedes perder la Fuente Lavadero de la Iglesia, que todavía conserva su aspecto original del siglo XX. Se construyó como lavadero municipal aunque un extremo era utilizado como abrevadero de los animales. O la Fuente Nueva que, pese a tener este nombre, es la más antigua de las seis que hay en Alcolea.

Por los alrededores de Alcolea también disfrutarás de distintas rutas de senderismo con diferentes niveles de dificultad y duración. Pero si hay algo que no te puedes perder en el municipio es su gastronomía (choto al ajillo, migas, gazpacho de verano, sopa de ajos, guisado de caldo de hinojos, pipirrana, ensalada de cerrajas, gachas, minchos, torrijas…). El aceite de oliva extraído de los olivos centenarios de Alcolea le dan un sabor único a los platos almerienses, por no hablar de los vinos de calidad elaborados por métodos tradicionales en las bodegas existentes.

Alpujarra almeriense: Alcolea

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