Pekín, una inmensa capital y mil historias que contar

El tren que en el que viajamos desde Hong Kong desde hace más de 24 horas va enfilando el camino hacia la estación del oeste de la capital entre un mar de vías hasta Pekín.

Pekín
Todos bajan a la vez, sin dejar un milímetro de espacio libre entre unos y otros. Los carteles y las pantallas están en perfecto chino. Los decibelios suben, la multitud unida a los gritos hacen que el ruido sea desagradable. Necesitamos comprar un billete de tren. Sólo sabemos tres palabras en su idioma, es nuestra culpa. No nos entendemos pero la tarjeta de crédito parece que sirve de poco. Un cajero no funciona, el otro no va, el de al lado tampoco. Salimos a la calle. La inmensidad, la multitud nos abruma. Hasta ahora no ha habido ciudad que en un primer momento saque tantos sentimientos encontrados en un segundo. Sacamos dinero a la sexta. Compramos el billete. Nos ponemos a buscar nuestro hotel… sólo nos llevará tres horas… Estamos en Pekín, llegamos a China.

Pekín

Con las mochilas a cuesta y en plena hora punta en una ciudad de 20 millones de almas alcanzamos el Hotel Shidom Inn Zhushikou, barato pero justo en servicios y ni una palabra de inglés por parte de los trabajadores. Nuestra comunicación, que en la mayoría de ocasiones nos llevaba mucho tiempo, pasaba por el traductor chino-inglés de sus móviles. Dese pedir papel higiénico, preguntar por cualquier dirección hasta incluso para pagar la cuenta. Era el primer día, estábamos agotados. Dimos un paseo, comimos en una famosa cadena de hamburgueserías para no pensar más y a dormir.

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Centro histórico

A la mañana siguiente empezaba el primero de nuestros cinco intensos días en la “capital del norte”, traducción literal de Pekín. En esta ciudad de largos siglos de historia todo se hace a lo grande. Por supuesto, su plaza mayor no podía una excepción, Tiananmen Square, la más grande del mundo, un vasto monumento en sí mismo presidido por el Mausoleo de Mao (entrada gratuita pero no se puede acceder con mochilas ni cámaras). Para comprender las dimensiones hay que verla en directo y caminar varios kilómetros para recorrerla. Que te entren ganas de ir al servicio en esta plaza, para hacerlo más gráfico, no es buena idea… Nosotros lo pudimos comprobar.

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Justo a la espalda de la colosa obra arquitectónica se abre paso la Ciudad Prohibida (60 Y, 6.9 euros. La audio-guía con sólo un auricular para una persona vale 40 Y, 4.6 euros, pero quitando el auricular del aparato después de cada alocución se reinicia para que lo pueda escuchar otra persona y así ahorrar dinero). Éste palacio imperial chino desde la Dinastía Ming también tiene cifras gigantescas: 980 edificios en 720.000 metros cuadrados. Para verlo bien es necesario, al menos, un día. Para rematar la jornada con un atardecer, si la intensa contaminación de la urbe deja, el Parque Jingshan (10 Y, 1.1 euro). Completamente reventados, antes de irnos a la cama, vimos una obligación en aprender algunas palabras en chino, así que papel, boli y a estudiar.

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Palacio de Verano

Arrancamos la mañana con fuerza, con un buen desayuno chino (se compone de sopas, arroz con guarniciones varias, encurtidos, pastas o masas similares a los churros, dim sum y té o zumos). Por delante nos esperaba el Palacio de Verano (60 Y, 6,9 euros. Hay entrada a precios reducidos con carnet de estudiantes tanto en éste monumento como en otros del país). A 15 kilómetros de la ciudad (la parada de metro más cercana es Xizhimen) este extenso parque de 300 hectáreas inscrito en la lista de Patrimonio de la Humanidad. La importancia de las construcciones que alberga este lugar se unen a la belleza de la naturaleza que lo salpica a orillas del lago artificial.

Pekín

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Juegos olímpicos

El resto del día lo empleamos en perdernos por la capital. Primero para admirar la tremenda obra que realizaron para los Juegos Olímpicos de 2008, una visita obligada para todos en general y los amantes del deporte en particular. Y después por Hutong, callejones perdidos. Además de esto, si la tarde anterior la dedicamos al idioma, la de hoy lo hacemos para aprender más de su cultura. La mejor manera de adaptarse a un país, en este caso también una cultura, es conociendo, comprendiendo, respetando.

Pekín

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La Gran Muralla

La imagen archi-repetida por la oficina de turismo China es la Gran Muralla, la gran fortificación que comenzó a construirse en el siglo V a.C para proteger los intereses del imperio chino. Sin duda, tremenda obra de ingeniería, que se calcula que llegó a medir más de 8.000 kilómetros (hoy en día se conservan, en mejor o peor estado de conservación unos 6.000 kilómetros) es una obligación para cualquier visitante. Como os podéis imaginar son muchas las zonas que pueden visitarse pero la mejor conservada, también la más reconstruida y turística es Badaling (45Y, 5.1 euros).

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Para llegar hasta aquí desde la capital evitando los caros tours sólo hay que tomar el bus 877 ó 919 (12Y, 1 hora), que están a 500 metros caminando desde el metro de la Línea 2. La parada es Jishuitan y hay que salir por la calle Deshengmen (¡Atención! Ciudado que a la salida del metro hay un poste con un cartel pegado con el número del bus 919. Es una treta, para que los chinos que pululan por allí, ante la desesperación de que el autocar no llega, te lleven en sus autos particulares.



Sólo hay que andar 500 metros hacia la derecha en busca de los buses verdes que os llevarán a la Gran muralla). La satisfacción de llegar a este lugar por tú cuenta es grande. La inmensidad de una obra faraónica en medio de la naturaleza es, francamente, impresionante. Merece mucho la pena. Pero a algunos de los visitantes chinos parece que lo que realmente les llamaba la atención eran los pocos occidentales que ese día estábamos visitándola. Contamos más de diez fotos con ellos, y nosotros tan contentos…

Con el paso del tiempo íbamos cogiéndole el gusto a Pekín y a la cultura asiática. Lo que de primero impresiona, los empujones, adelantos por la izquierda o derecha en las colas, la costumbre de escupir por las calles, los olores y sabores de su comida, la generalizada timidez de su gente, etc., poco a poco va encontrando respuesta.

El Templo del Cielo

En nuestro último día decidimos hacer un plan tranquilo visitando el Templo del Cielo (la entrada completa 35 Y, 4 euros). Es hermoso, con mucha historia pero la que nos llevó más atención fue la que nos contó una familia canaria que nos encontramos dentro. Teníamos ganas de comunicarnos (incuso en inglés es complejo en China) y con ellos fue tan fácil como agradable. En la charla nos pusieron al día de aspectos que todavía nos costaba entender del país, nos dieron varios trucos y consejos magníficos y nos contaron el secreto para conectarse a las redes sociales en este país que las tiene prohibidas (hay que usar una aplicación VPN como Open VPN o VPN Free en dispositivos móviles). Pero lo mejor fue la recomendación culinaria.

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Allá que nos fuimos con nuestro papel escrito en chino a la calle Wangfujing. En esta zona comercial de la ciudad se concentra una buena oferta de tiendas y buenos restaurantes pero, sin duda, el gran clásico imprescindible es Guanjude King Palace. En este local con solera se toma el mejor pato laqueado (Pato Pekín) de toda la capital. Aún nos acordamos del delicioso sabor de este manjar que volvió a recolocarnos, una vez más, frente a los perjuicios del desconocimiento.

Y a cuento de esto, también probamos, como aperitivo en un callejón que sale de la misma calle, los escorpiones. Realmente fue José Pablo el valiente que llevaba media vida detrás de ello. A la plancha y con un poco de sal están sabrosos y crujientes. Como veis, en China, donde se come todo lo que vuela menos los aviones y todo lo que tiene cuatro patas menos las mesas, hay para todos los gustos.

Pekín

 


Gastos

Día 1: Tren Hong Kong – Pekín 528 dólares de Hong Kong/billete (49 euros) x 2+ snacks 90 dólares de Hong Kong (8,3 euros). Total: 1148 $ (106 euros)

Día 2: billete sencillo de metro 2 Y (0,20 euros) + alojamiento 127 Y (14,6 euros) + cena 33 Y (3,8 euros) + mercado 14 Y (1,6 euros). Total: 180 Y (20,7 euros)

Día 3: 2 entradas Ciudad Prohibida 120 Y (13,8 euros) + audio-guía 40 Y (4,6 euros) + comida 30 Y (3,4 euros) + mercado 17 Y (1,9 euros) + alojamiento 127 Y (14,6 euros). Total: 334 Y (38,4 euros)

Día 4: desayuno en el hotel 30 Y (3,4 euros) + 2 entradas reducidas Palacio Verano 60 Y (6,9 euros) + metros 12 Y (1,3 euros) + alojamiento 110 Y (12,7 euros) + mercado 30 Y (3,4 euros) + cena occidental 70 Y (8 euros). Total: 322 Y (37 euros)

Día 5: Buses ida y vuelta Gran Muralla 48 Y (55,5 euros) + 2 entradas reducidas Gran Muralla 50 Y (5,7 euros) + metros 8 Y (0,9 euros) + mercado 20 Y (2,3 euros) + alojamiento 110 Y (12,7 euros). Total: 236 Y (30,3 euros)

Día 6: 2 entradas completas Templo del Cielo 70 Y (8 euros) + metros 12 Y (1,3 euros) + pato pekín en restaurante 163 Y (18,7 euros) + pincho de tres escorpiones 15 Y (1,7 euros). Total: 272 Y (31,3 euros)


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