México DF, la gran capital sin límites

Al llegar a México DF, su capital, creo que es generalizada la sensación para el viajero: la incertidumbre ante la inmensidad. No hay nada tan gigantesco con lo que comparar, mucho menos para un europeo, que una ciudad de 9 millones de habitantes y cuyo fin va ampliándose día a día. Sumarle a todo esto llegar a las seis de la tarde, en plena hora punta, hace inalcanzable esta gran urbe.

México DF

Aún así hay que llegar a nuestro destino. Lo normal y lo fácil es coger un taxi. A cualquier zona céntrica puede costar entre 200 y 300 pesos (entre 11 y 17 euros). Hay que estar atentos para tomar los oficiales (color crema y rojo con matrícula que empieza por la letra A), aunque antes de salir de la terminal se puede reservar uno con seguridad, tarea fácil. Pero un viaje low cost entiende poco de taxis. La aventura requiere de un esfuerzo (primero el bus rojo que se toma a la salida de la terminal y lleva a la estación de metro y después por el suburbano hasta el destino elegido) pero por 9 pesos en total estarás donde quieres. Una salvedad. Esta opción no es válida para temerosos o claustrofóbicos si coincide con la hora punta. Serán, literalmente, espachurrados en los vagones. Las mujeres si quieren, por cierto, en los primeros vagones exclusivamente.

México DF

Con aventura o sin ella, llegamos a nuestro destino, el primer sofá de los muchos que nos esperan en nuestra vuelta al mundo low cost gracias al couchsurfing. En su casa, un bonito estudio con varias habitaciones en Colonia Roma, nos esperaba Eduardo, arquitecto, músico, escritor, dalisiano y primer anfitrión. Su primera genialidad, que mucho agradecimos, fue que no varió su jornada para enseñarnos una más turística; fuimos a sus habituales clases de pintura de todos los jueves. Nuestra primera imagen del DF fue una chica desnuda y boca abajo posando para el resto de alumnos. Entre ellos, el mundo es un pañuelo, un paisano de José Pablo, un portuense, un andaluz, un español que ha tenido que emigrar por un futuro mejor que aquí si le ofrecen. Se llama Eugenio y es abogado.

México DF

Después del merecido descanso, al día siguiente fuimos a conocer todos los Méxicos que tiene el DF. Imaginamos que le habrán dicho que no salga de los recorridos turísticos o habrá leído que partes son las imprescindibles para los turistas. Nosotros hicimos todo lo contrario. Empezamos por la ciudad más popular, la que habita en el Mercado de Sonora, la compra más de 25 tipos de chile o fruta fresca en el Mercado de La Merced, la que se arregla las pestañas o el pelo en plena calle…También comimos genuinos tacos de canasta en “Los especiales” (a solo 5 pesos cada uno, 30 céntimos de euro). 

México DF

México DF

Y después, ya más tarde, visitamos El Zócalo y la Catedral. Calle Madero arriba fuimos poco a poco despegándonos de lo auténtico por lo más aburrido y cotidiano, avenidas cuasi perfectas e idénticas allá donde vaya, Insurgentes hasta Polanco. Si se hace demasiado cansina tomen, como nosotros, un bus hasta el Museo de Antropología. Aquí volverán a la esencia, nunca mejor dicho, de este hermoso país.

México DF

Cuando parecía que el día acababa, Eduardo, nuestro anfitrión, nos tenía preparada otra sorpresa, una velada de lucha libre pura pasión para los mexicanos. Antes de entrar en el México Arena, en uno de los puestos ambulantes, un señor grandullón terminaba de hacer una máscara con la que se cubren la cara los luchadores. Comenzamos a charlar. Tras ese puesto artesano se escondía Miedo García. Antes que creador de máscaras fue luchador. Desde los 12 años de una forma u otra, nos confesó. Ahora es su hija la que continuará sus pasos dentro y fuera del ring. Sin darnos cuenta ya nos había trasmitido la pasión por este deporte espectáculo.

México DF

Alrededores de México DF

Y aunque no exactamente en el DF, no debe marcharse de la gran ciudad sin visitar las ruinas aztecas de Teotihuacán. Para ello hay que tomar un bus desde la Estación del Norte (vestíbulo 8). En 1 hora y por 40 pesos (2,2 euros) cada trayecto llegarán al sitio arqueológico (57 pesos la entrada). La llamada “Ciudad de los Dioses” fue una de las mayores urbes de Mesoamérica durante la época prehispánica. Sin duda, agradecerán la visita. Para nosotros, nuestras primeras pirámides, el recuerdo ya es imborrable.

México DF

México DF

 

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