DÍA 9 y 10: Mercado de pescado de Mbour, un lugar para los sentidos

El último día en Kédougou, de vuelta de los poblados, teníamos preparados una sorpresa. Eso sería a la tarde. Antes queríamos visitar la penúltima dura realidad de un país que lucha por subsistir cada día. Visitar una mina de oro

Mbour

Mbour

Los blancos escuchamos la palabra oro y se nos iluminan los ojos. Aquí, en esta mina artesanal a las afueras de Kédougou, lo único que brilla es el tesón de los hombres y mujeres que se dejan la vida por sacar miligramos del preciado mental entre toneladas de arena por un sueldo que depende más de la suerte que de su trabajo. En un lado los hombres machan a mano la tierra y escavan túneles en búsqueda del mineral pegado a las rocas. Bajo un minúsculo árbol que apenas da sombra una señora mezcla en un agua los elementos para encontrar algo dorado. A su lado una chica joven con un niño de pocos meses a su espalda, sigue picando. El esfuerzo mental por intentar comprender esto es en vano. No tiene sentido.

Río Gambia

Mbour
Con sus desdichas en nuestras mochilas nos embarcamos en un bote para cruzar el río Gambia. Al otro lado del río debemos hacernos con material necesario para crear nuestras máscaras guerreras para la noche de despedida del poblado. Mientras elaboramos nuestras vestimentas, comienzan las despedidas. Los niños del poblado han llenado nuestra alma estos días. También los chicos, los voluntarios, que desinteresadamente vienen desde España para ayudar (Aida, Bea y Luis). Son los héroes de la noche.



Mbour

Mbour

Otros guerreros, estos ataviados con el ropaje tradicional que marca la tradición, máscara, pulseras, cinturón y espinilleras hechas con ramas y hojas de árboles seleccionados, están a punto de entrar. Lo hacen sin avisar y comienzan las danzas africanas (el baile de máscaras). No hay tregua en unos minutos. Bailan sin parar, hasta la extenuación. Cantan gritos de guerrera. Asustan a los más pequeños. Y disfrutan de su cultura expuesta ante los “toubags”, los extranjeros como nosotros. Lo único que los hace parar es un giro inesperado, nos ponemos a contrarrestar sus bailes con sevillanas y jotas palentinas. Y acabamos con un cumpleaños feliz para José Pablo. Otro más fuera de España.

Mbour

Mbour

Pero todo esto solo era la introducción a lo que iba a contar, nuestra experiencia en el mercado de pescado de M ´Bour, a 80 kilómetros de Dakar. Llegar hasta allí tampoco es fácil. De hecho nada es fácil en este país. A nuestro regreso rumbo a la capital tuvimos varios contratiempos. El primero un reventón en una de las ruedas que nuestro apuesto chófer no tardó en arreglar ni diez minutos. El otro, encontrarnos por el camino con la comitiva del presidente, Macky Sall. Fue nuestra perdición. La caravana infinita (más de 50 coches) obliga a todos los que circulan a echarse un lado para verlo pasar rodeado de lujos y con su propia ambulancia tras él en un país donde el sistema sanitario brilla por su ausencia. La tiranía del poder frente a nosotros cual maquiavélica película.

Mbour

Mbour

Pero lo dicho, por fin llegamos a Mbour, al Hotel Blue Africa. En la misma playa, con habitaciones a las que le llegaba a la puerta la arena, y desde la que se podía escuchar el mar sin problemas. Era de noche, era el momento de cenar y dormir.

Mbour

Al día siguiente, tras una visita al mercado artesanal en Mbour, fuimos a la esencia de este pueblo costero, su mercado de pescado. Aparcamos a una cuadra. Caminando alcanzamos una de las esquina del enorme mercado que une sin separación el mar, la playa y lo más parecido a una lonja. El olor fuerte a pescado es lo primero que se cuela en los sentidos. Las moscas, invitados a esta fiesta, caminan a nuestro lado. Nos abrimos paso entre la multitud que espera en la playa de Mbour a que algún pescado se caiga o, simplemente, por entretenimiento de ver pasar la película de la vida una tarde tras otra.  

Mbour

Mbour

Mbour

Una vez que llegamos a la orilla nos ponemos frente a los barcos de madera que van llegando cargados de peces. Esperan hombre fuertes que llevaran las cajas repletas de especies del Atlántico entre el gentío hasta los puestos que reciben el género. En el camino, los más avispados, corren detrás de los transportistas para pillar algún pez al descuido. Una vez dentro, a salvo de espabilados, vuelcan las cajas en el suelo para su clasificación. A estas alturas el agua mezclada con las vísceras de los pescados ya llega por los tobillos. Uno a uno meten los pescados en camiones frigoríficos que ya no enfrían.

Desde ahí se repartirán a medio África y, por supuesto, a España, uno de los principales destinos de este rico y fresco pescado. No hay sentido que no se haya despertado a estas alturas de la visita en la lonja de Mbour. El del gusto, aún adormilado, tiene su recompensa con el lenguado que nos comemos más adelante. Solo falta el atardecer de ensueño para que el director diga: “corten”. Pero no, el decorado no era de Hollywood, sino de Senegal auténtico.


–> Aquí puedes encontrar vuelos baratos a Senegal

–> Aquí puedes encontrar diferentes alojamientos en Senegal

–> Si quieres recorrer el país, puedes alquilar un coche aquí. 

–> Aquí puedes contratar un seguro de viajes para viajar seguro.


Código Ética. “Algunos de los enlaces en este artículo incluyen enlaces de afiliados. Esto significa que si realizas la compra de un producto siguiendo ese enlace, nosotros recibiremos una comisión. El uso de este enlace no incrementa el precio final para el consumidor. Gracias a este sistema, nos ayudas a seguir adelante con el mantenimiento del blog”.


Comparte con tus amigos....Share on FacebookShare on Google+Email this to someonePin on PinterestTweet about this on TwitterShare on LinkedInPrint this page
1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (Sin valoraciones)
Cargando…

4 comentarios en “DÍA 9 y 10: Mercado de pescado de Mbour, un lugar para los sentidos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>