Marrakech y el broche de la expedición

Queda poco para regresar a Marrakech. A la mañana siguiente dejamos el Desierto. Hoy tenemos una cita muy importante: visitar un colegio de un pueblo cercano a Tagounite con los niños de una escuela primaria. En el autobús con la coordinación de Inma e Irene joven ensayamos una canción y un baile que queríamos regalarles: “soy una taza, una tetera…”. Nos esperaban todos en un aula. Los que no caben están en el hall que hace las veces de patio porque el de verdad tiene una zanga de varios metros, dicen que para hacer un pozo para el abastecimiento de aguas. Cantamos y bailamos juntos. Compartimos con los más pequeños. Más tarde, en otra clase más pequeña, con el director y varios profesores. Ellos nos hablan del sistema educativo marroquí, de las limitaciones, de las fortalezas y otros temas que nos dan para reflexionar varios días…

Curtiduría de Marrakech

De vuelta ya a Tagounite, donde vive la familia de Abderrahim, nos esperan con las puertas de su casa abiertas de par en par. Ya la conocíamos del primer día que llegamos. Nos descalzamos y nos pusimos cómodos. Cada uno ayuda en lo que puede y vamos cogiendo sitio para almorzar. Hoy es el día del tan ansiado cous cous. Después comienza la tarde libre en el pueblo. Cada cual podía elegir entre la actividad que más le gustara. Para el principio de la tarde organizamos un partido entre el FC Tagounite y el UD Atomarpormundo. El encuentro, reñido, se lo llevaron los locales por 6 goles a 4. El físico fue determinante según me cuenta el cronista del partido, Pepe. Y el gran titular fue éste: “Irene, la primera mujer en jugar en el campo del Tagounite brilla en el equipo visitante”.  

Tras el deporte, por fin, fuimos ordenadamente a un genuino y tradicional hammam. En estos baños árabes, divididos en turnos por hombres y mujeres, todos nos exfoliamos, nos lavamos y recibimos unos “suaves” masajes que hicieron olvidar los días de ‘toallitas’ en el Desierto. Por las caras de satisfacción de todos a la vuelta a casa, como apreció Valeria, la mujer de Abderrahim, la cosa fue bien.

Curtiduría de Marrakech

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A la hora que marcaba el reloj, pasadas las 12 de la noche y sin luz por un apagón general en el pueblo, solo nos quedaba encaminarnos hacia nuestro próximo campamento, el Camping Las Palmeras. Ahora sí, con el deber cumplido de los días de disfrute en el Desierto, todos pensaban en descansar. Pronto se dispersó el grupo y cada cual fue a su ‘casita de adobe’. Cuando el campamento ya dormía volví a mi habitación. Estaba iluminada solo por una vela y el resplandor de la luna. No era la mejor luz para encontrar nada pero si para soñar despierto. Abrí la ventana y comenzó a llover en el Desierto. La magia había vuelto para no marcharse.

A la mañana siguiente tocaba volver sobre nuestros pasos y poner rumbo a Marrakech. El viaje, largo (400 kilómetros aprox.), se hizo más ameno por las múltiples paradas que hicimos por el camino. Primero visitamos la Biblioteca Coránica de Tamgroute. Al lado, conocimos los talleres artesanos de cerámica de la cooperativa del pueblo. En Ait Ben Haddou, la ciudad fortificada Patrimonio de la Humanidad, almorzamos y compramos especias. Antes de pasar el Puerto de Tischka, paramos en una cooperativa de mujeres que elaboran aceite de argán. Y desde ese momento, la música llegó a nuestra expedición…

Curtiduría de Marrakech

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Todo empezó de forma improvisada cantándole a la dependienta una canción de Enrique Iglesias que nos había pedido (nos ayudó después con los regateos). Ya en autobús, sin pausa, una tras otra, canciones de todos los tiempos, fueron tarareadas por ‘el coro del Desierto’ a las órdenes de una animadora excepcional, Ana. Desde Cádiz llegaron las coplas de carnaval con Mato, Manue, Pepa, Vanesa, Julio e Inma. Los madrileños, Alberto, Ale, Miguel, Adela y Sara a punto estuvieron de atreverse con un chotis. La jota palenciana sonó con Irene joven. “Soy cordobés” lo interpretaron María José y Manolo.

Un intento de un clásico malagueño se quedó a medias a cargo de los artistas Pepe, Paqui e Isa. Maju no se atrevió con música gallega pero hizo todos los coros. Elena y unos cuantos más valientes entonaron el “Asturias patria querida”. Los sevillanos Ana, Macarena y Nano se arrancaron por “Sevilla tiene un color especial”. Las vascas, Leyre, Maitane y Mayalen quisieron poner su granito de arena con un clásico, “De Santurce hasta Bilbao”. Y los jerezanos, Rubén, Jesús, Pedro, Azucena e Irene, lo intentaron con un poquito de flamenco. El tránsito a Marrakech también se hizo ameno por estos cánticos.

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La locura musical transitoria no acabó ahí. Al día siguiente, tras la visita a la ciudad de Marrakech, que por grupos visitamos encabezados por un guía de excepción, Nano, historiador y amante de este país, volvimos a las andadas. Kutubia, medina, Palacio de Badía o curtidurías aparte, el momento álgido de la jornada, el que marcaba el final de una aventura y el comienzo de un nuevo viaje, arrancó después de la cena.

Curtiduría de Marrakech

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En la parte nueva de la ciudad, donde los locales acuden a comer pescado fresco, cenamos un frito variado que supo a gloria. Después, como sorpresa, fuimos a uno de los pocos lugares intramuros que venden alcohol en Marrakech (si alguien tiene verdadero interés que pregunte por la dirección exacta). La música árabe sonaba cuando entramos. Después de la primera cerveza llegó la danza del vientre. Y con la segunda, nos adueñamos de la pista de baile y del ordenador del DJ: “La Macarena”, “Tengo un tractor amarillo”, “Mi gran noche” y una larga lista de clásicos que sacó a todos los cocineros y camareros del hotel y puso en jaque a la policía, que nos esperaba a la salida del local. Lo dimos todo. Esa noche y las que disfrutamos antes. Por muchas razones este viaje ya forma parte de nuestras vidas. Esta aventura será inolvidable.

Curtiduría de Marrakech

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–> Para leer la expedición desde el principio, pincha aquí.


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2 comments on “Marrakech y el broche de la expedición

  • Oooh! Deseando de conocer esa magia del desierto de vuestra mano… Sencillamente genial! Una forma de visitar Marrakech muy diferente!! La próxima no me la pierdo.

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    • Ya llevamos dos expediciones a Marruecos (Marrakech y Desierto del Sahara) y las 60 personas que han ido vienen encantadas. Seguro, seguro, que haremos más. Te avisamos por si puedes unirte ;D

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